martes, 3 de marzo de 2015

Crónicas atrasadas - Segunda parte

Seguimos con las crónicas atrasadas esta vez con la “Carrera de las Empresas” (14 de diciembre de 2014), otro clásico en mi calendario . Esta vez fue una edición muy especial ya que conseguí movilizar a 31 compañeros de trabajo para que se animasen a pasar una mañana corriendo un rato. Conseguimos camisetas con el logo de la empresa para todos y la verdad es que estuvo realmente bien. La carrera fue mejor de lo esperado. En esta ocasión fue un poco más corta que otros años, ya que colocaron la línea de salida y meta más cerca del Paseo de la Castellana que otros años así que la comparación de tiempos con otras ediciones no es válida. Pero bueno, el ritmo medio si que fue muy bueno, algo mejor que el del año pasado. Las sensaciones sin embargo no fueron tan buenas. Noté que me costaba ir rápido de verdad en las bajadas y me encontraba mejor que otras veces en las subidas. Imagino que el no haber entrenado aún nada de series en toda la temporada y el trabajo de gimnasio que estoy haciendo desde principio de temporada serán los causantes de esas sensaciones. Participé en la categoría de equipos de 2 personas masculino y quedamos en cuarta posición (51 de la general en mi caso), que no está nada mal viendo el nivelazo que había.



Continuando con el mes de diciembre, cargadito de carreras, la siguiente fue la "XI Carrera de Navidad de Cercedilla" el día 21 de diciembre. Unos cuantos años ya corriéndola y cada vez me gusta más. En esta ocasión fuimos juntos Víctor, Raúl y yo. Al igual que el año pasado, nos tomamos la carrera en plan lúdico/festivo, corriendo con nuestro gorro de Papá Noel y decidimos hacer “pacto”, es decir correr los tres juntos toda la carrera. Eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas en función de con quien corres. En este caso afortunadamente para mi no me tuve que exprimir y pude llevar un ritmo algo más relajado mientras Raúl al principio y Víctor al final lo pasaban un poquito peor. Este año la carrera fue un poco más larga que de costumbre, llegando hasta los 14 kilómetros con un desnivel similar al de otras ediciones. Mucha gente corriendo disfrazada y un ambiente buenísimo durante la carrera y al terminar la misma.



El siguiente fin de semana no tenía prevista ninguna competición, guardando ya fuerzas para la San Silvestre del día 31, pero el sábado 27 de diciembre por la tarde recibí una llamada de Jose relativa al "100x100 de natación de Ciempozuelos". El equipo en el que participaba se había quedado colgado y había una plaza disponible, así que no me lo pensé dos veces y acepté. La competición fue el domingo 28 de diciembre y servía como homenaje al Triatlón español en el 25 aniversario de la Federación Española. En este formato se compite en equipos de 10 personas que van haciendo cada uno 100 metros para dar el relevo a su compañero y hacer en total 100 relevos (10000 metros). Es la primera vez que participaba en una competición de este tipo y la verdad es que me resultó muy divertida. Obviamente haces cada 100 a tope y la verdad es que quedé un poco sorprendido con el ritmo que llevé, manteniéndome muy bien hasta que ya en los dos últimos la cosa decayó un poco. Terminas cada 100 y tienes entre 10-15 minutos de descanso hasta el siguiente (dependiendo de lo rápido que sea tu equipo), pero la mitad del tiempo te lo pasas todavía con la respiración superagitada del esfuerzo anterior. Todo el rato con buena música, avituallamiento y una emotiva entrega de trofeos en la que mi club, el Diablillos de Rivas recibió el trofeo al equipo ganador de la prueba y otro como reconocimiento a uno de los equipos más importantes de la historia del triatlón en España.



Para terminar el año todavía quedaba uno de los platos fuertes de la temporada, la "San Silvestre Vallecana Internacional" el día 31 de diciembre. Llegué con muchas ganas a la prueba, con buenas sensaciones en los días previos y como siempre sin haber hecho una preparación específica de la prueba. El objetivo, igual de ambicioso que el año pasado, intentar bajar de 36 minutos. El año pasado no lo conseguí y este año iba a intentar seguir a Dani (entrenador del club) para tratar de conseguirlo. Ya antes de la salida comienzan los problemas, y es que Dani llega muy justo de tiempo y yo me meto a la zona de los corredores antes de que lo haga él así que no salgo a su lado, de hecho no se ni en que parte de la zona de salida está. Comienza la carrera, como siempre a ritmo muy rápido y cuando llevamos aproximadamente un kilómetro veo unos metros por delante de mí a un grupito en el que va Dani acompañado de unos cuantos más del club. Antes de eso hubo un pequeño problema y es que se fue la luz en toda la calle durante unos 200-300 metros. Inconscientemente te frenas un poco y miras lo mejor posible al suelo para no pisar cualquier posible bache que con luz verías sin problemas. Me pego un segundo kilómetro realmente fuerte y consigo enlazar con Dani y el resto del grupo. A partir de ahí el objetivo era sólo uno, ser su sombra y no despegarme de él.



Nada más llegar al grupo, con el calentón que llevaba me pongo en paralelo y por momentos me da la sensación de que van muy despacio. Lo pienso fríamente y me quedo a su lado, que luego cualquier esfuerzo extra se paga en los kilómetros finales. Van pasando los kilómetros y el ritmo se mantiene. Me veo bien aunque poco a poco empiezo a acusar el esfuerzo. Como siempre, la zona de Atocha hasta bajar de nuevo por Ciudad de Barcelona se me hace bastante dura, pero sigo donde tengo que estar. Ya sólo queda el esfuerzo final de la subida hasta el estadio. Llevamos un tiempazo hasta ese momento y si no hay un desfallecimiento muy gordo el objetivo está al alcance. Lo doy absolutamente todo en la subida y aunque por momentos parece que voy a perder la estela de Dani, es consciente de que voy al límite y regula el ritmo para que no me desenganche. Llegamos al estadio y hay que hacer el último esfuerzo apretando con lo poco que queda para conseguir parar el crono en un estratosférico para mi 35:33 (35:39 según la organización). Han pasado alrededor de dos meses desde ese día y aún hoy me cuesta creer haber sido capaz de correr tan rápido en una carrera. No le encuentro explicación :). ¡¡ Mil gracias Dani por la ayuda !!

El mes de enero de 2015 se presentó con dos competiciones, la primera de ellas el III Trail del Serrucho el 18 de enero. Se trata de una carrera de montaña de casi 23 kilómetros con unos 400 metros de desnivel positivo (aunque corrible prácticamente al 100%) a la que me apunté “en secreto” para correr junto con mis amigos Jose, Giselle, Manu, Javi, Rober y Raúl. Pasé los 10 días anteriores con un gripazo de los buenos, sin entrenar más que un par de días algo de natación y con varios días de fiebre alta. Así que tuve mis dudas sobre si ir o no hasta el último momento. Afortunadamente los dos días previos a la prueba ya me encontraba bastante bien así que decidí ir a correr. Mi idea era correr junto a Rober toda la prueba, que fue el que nos “lió” para participar. Y así lo hice. Corrimos juntos toda la prueba Rober, Manu y yo. Me encontré inusitadamente bien para llevar 10 días casi sin entrenar y fue un muy buen “entreno con dorsal” de casi dos horas. Con fuerza en las subidas y buen ritmo en las partes llanas. Rober llevó un ritmo bastante bueno aunque la parte final se le hizo un poco larga así que tocó regular un poco. Ese día hizo bastante frío pero afortunadamente no hacía nada de aire, así que bien abrigado la verdad es que se corría a gusto. Lo más bonito de la prueba, además del paisaje, fue que estuvo nevando un buen rato, no con mucha fuerza como para llegar a cuajar pero para mi fue la primera vez que corría nevando. Me gustó mucho la prueba, con un número bastante contenido de inscritos, el polideportivo de Alalpardo a nuestra disposición para ducharnos, cambiarnos y no pasar mucho frío antes y después de la carrera, muy buen avituallamiento post-meta… Dos comentarios sobre el avituallamiento post-meta: impresionante lo bien que sienta el caldo calentito una vez que has parado para mantener un poco el calor con el día tan frío que hacía y mención aparte la colaboración de Telepizza para que cada uno comiese lo que quisiese (la primera vez que lo veo en una carrera).



Y para terminar el mes de enero, el XVI Medio Maratón de Getafe que se disputó el día 25. Llegué tras casi dos semanas KO por la gripe, pero la semana previa al medio maratón entrené ya con normalidad, haciendo todos los entrenos que tocaban. Así que el día de la carrera tenía buenas expectativas. Me había planteado un objetivo realmente exigente, intentar ir a un ritmo de 3:45min/km lo que supondría hacer 1:19 y mejorar en un par de minutos mi mejor marca en la distancia. En vista del resultado de la San Silvestre en la que bajé unos 50 segundos mi mejor marca, el objetivo era exigente pero no imposible. Para ello debía correr pegado a un grupo de gente del club que iban con esa misma intención. La salida fue rápida pero bastante controlada y empiezan a caer los kilómetros al ritmo previsto. Pero noto que no voy cómodo. El pulso lo llevo por las nubes desde demasiado pronto. A partir del kilómetro cuatro en las curvas más cerradas empieza a costarme seguir al grupo y ya a partir del 6 me descuelgo definitivamente. A partir de ahí, además de bajar un poco el ritmo para aguantar hasta el final, me vine también un poco abajo psicológicamente al ver que el objetivo previsto era ya imposible y pensando que la gripe estaba pasando su última factura. Puse “ritmo crucero” alrededor de 4 min/km o un poco más lento y dejé que pasasen los kilómetros. Así estuve hasta el kilómetro 18 donde me alcanzó mi amigo Sergio y cuando ya había dado por perdido bajar incluso de 1:24, me dijo “vamos a por el 1:24”. Había que correr mucho en esos últimos 3 kilómetros para conseguirlo pero nos pusimos y la verdad es que vi que el cuerpo volvía a responder. De nuevo me puse al ritmo de 3:45min/km aproximadamente y aunque iba forzado si que veía que lo podía mantener hasta el final. A Sergio le costaba un poco más pero conseguimos aguantar los dos y bajar por unos segundos de 1:24. Así que sensación agridulce, por un lado amarga por no haber podido cumplir con el objetivo y por otro lado dulce por haber respondido de nuevo en la parte final de la carrera. Como se suele decir, “no todos los días son fiesta”.





jueves, 26 de febrero de 2015

Crónicas atrasadas - Primera parte

Han pasado ya casi cuatro meses desde la última vez que me pasé por aquí a escribir. Muchas razones por las que no lo he hecho desde entonces pero una destaca por encima de todas las demás, la falta de tiempo. A principios de octubre del año pasado me metí a hacer una reforma en casa que me ha tenido realmente liado todos estos meses. Así que el poco tiempo libre que tenía se esfumó. Además de eso, se han ido acumulando crónicas de carreras que he corrido en todo este tiempo y el ver que cada vez tenías más cosas pendientes por escribir no ha ayudado precisamente a que me animase a volver a actualizar el blog.

Pero bueno aquí estoy y la idea de esta vuelta es hacer borrón y cuenta nueva. Quiero decir con esto que voy a dedicar algunas entradas a dar alguna pincelada de cada una de las competiciones en las que he participado en todo este tiempo, que no han sido pocas. No serán crónicas tan exhaustivas como otras veces, lo primero porque no tengo tiempo para entrar en tantos detalles y lo segundo porque después de tanto tiempo ya no hay tantos detalles en mi cabeza :). Y a partir de ahí trataré de nuevo de ir contando más o menos al día las cosas que vea interesantes, bien sea de carreras, entrenamientos, próximos objetivos, …

Así que sin entretenerme mucho más, toca comenzar con la primera de las competiciones sobre las que aún no había escrito nada, la XII Marcha Cicloturista Sierra de Ayllón en bicicleta de montaña celebrada el 14 de septiembre de 2014. Esta prueba venía este año a la perfección de cara a terminar de preparar el gran objetivo del final de la temporada anterior, la Madrid-Lisboa. Desde que terminó el Ironman de Austria la gran mayoría de los entrenos en bici han sido con bici de montaña así que se puede decir que llegaba mejor preparado que nunca a esta prueba. Y así se reflejó durante la prueba, sensaciones buenísimas, las mejores que he tenido nunca encima de una bici de montaña. Ya desde la salida, que se hace a tope durante unos cuantos kilómetros, voy colocado en el grupo de cabeza, con alguno que se escapa ligeramente pero aguantando el tirón. Tras unos diez kilómetros prácticamente a tope la cosa parece que se empieza a calmar y la gente empieza a caer.



Pronto empieza la subida larga hasta mitad de carrera. Me veo con fuerzas y decido tirar para adelante y dejar al grupo con el que iba. No es que fuese un ataque, fue a base de un ritmo fuerte sostenido. Al ir tan adelante había contado perfectamente a los que llevaba por delante de mí. Iba en quinta posición, con el cuarto y el tercero relativamente cerca y los dos primeros más destacados. Durante la subida no aflojo, voy viendo como poco a poco me voy acercando a los dos que llevo inmediatamente delante y es una subida que me va bien, sostenida y con desnivel no muy pronunciado. A falta de un par de kilómetros para coronar el puerto los doy caza y me pongo a su rueda para recuperar un poco. En la bajada posterior se me escaparían, dada mi “nula capacidad técnica” para bajar rápido, pero bueno aún así estaba haciendo muy buena carrera y ya había pasado lo más duro. A falta de unos quince kilómetros para terminar me da alcance mi amigo Jose. Me dijo que íbamos en ese momento cuarto y quinto, que uno de los que iban por delante nuestro en el puerto se había perdido. Decidimos tirar fuerte entre los dos para ver si había alguna posibilidad de dar caza al tercero pero sobre todo para que nos diesen alcance por detrás. Y así fue, llegamos a meta en cuarta y quinta posición, los dos juntos sin disputar el puesto. Poco más puedo decir, un día perfecto con amigos con unas sensaciones increíbles encima de la bici y un resultado que ni por asomo se me habría pasado por la cabeza.

La siguiente prueba con la que ya terminé la temporada fue la Madrid-Lisboa en bici de montaña (26 al 28 de septiembre de 2014). Era el segundo objetivo importante de la temporada y lo había preparado a conciencia. Habíamos formado dos equipos de Diablillos, en mi caso de cuatro personas. Así que como la prueba era de 10 etapas decidimos hacer dos personas dos etapas y las otras dos tres etapas. Las fuimos alternando para descansar lo máximo posible, así que yo hice la 1-5-9, Raúl la 2-6-10, Jose la 3-7 y Beto la 4-8. Para el que no lo sepa, la prueba se hace en formato non-stop, es decir, desde que empieza tú te administras los tiempos a tu antojo con el único requisito de ir siguiendo el track GPS que te pasa la organización y de hacer los relevos siempre al acabar etapas completas, descansando lo que quieras (el tiempo sigue corriendo) y organizando los relevos en el equipo como te apetezca. En total 770 kilómetros con un límite de tiempo de 55 horas.



Además de la parte puramente deportiva de la prueba, esta competición tiene otras muchas facetas. La organización logística es una de las que me resultó más interesante. Había que preparar un montón de cosas antes de la prueba: alquilar una autocaravana, hacerse con un buen juego de luces para las etapas nocturnas, asegurarse bien de la duración de las baterías de las mismas, hacerse con un GPS y aprender a manejarlo bien para seguir tracks, asegurarse bien de la duración de la batería del GPS, comida y bebida durante la prueba y entre las etapas, repuestos para la bici, ropa de todo tipo por si hace frío, calor, llueve, … En fin, una auténtica locura. Además, tuvimos problemas bastante serios con el alquiler de la autocaravana y no conseguimos cerrar el asunto hasta la misma semana de comienzo de la prueba.

La prueba me pareció una auténtica pasada, una aventura en toda regla, que es lo que estábamos buscando. Algunos detalles de mis tres etapas. La primera fue una auténtica locura por el ritmo, todo el mundo salía a muerte y con las fuerzas intactas así que llegué muerto. La etapa número 5 la hice totalmente de noche, empezando a la una de la mañana y haciendo buena parte de la misma totalmente en solitario. La noche era cerrada y la verdad es que impone lo de ir totalmente solo centrado en la luz de tu foco y sin tener prácticamente ni idea de por donde estás yendo, simplemente fijándote en lo que te dice tu GPS. En esta etapa tuve un problema gordo con el track de la organización. Llegó un momento en que se acababa el camino y se entraba en una zona llena de zarzas que no tenía ni camino ni nada, y el track hacía cosas rarísimas y sin sentido en esa zona. Estuve unos 15 minutos buscando camino y no había manera hasta que vi unas luces acercarse. Otros cuatro corredores que venían por detrás estaban igual de perdidos que yo. Entre todos nos pusimos a buscar y encontramos al otro lado de una valla alta de piedra con alambre de espino un camino que parece que podía ser el bueno. Nos ayudamos entre todos a pasar las bicis y a saltar y parece que acertamos. ¡ Menuda odisea !. Nos tocó saltar unas cuantas vallas más en esa etapa pero ya con seguridad de que el camino era el bueno.



Y por último la etapa 9, que empecé el sábado a media tarde y que hice totalmente en solitario de principio a fin. La mitad de la etapa de día y la segunda mitad ya de noche. Esta etapa era realmente llana y fui bastante rápido, sacándole todo el partido posible a la bici de 29”. En fin, una aventura en toda regla (de las que hay que hacer al menos una vez en la vida si te gustan estas cosas) que terminamos 38 horas después de haber comenzado y en la que no conseguí dormir nada desde el viernes a eso de las 7 de la mañana que me levanté hasta el domingo a eso de las 2 de la mañana que nos acostamos. Os podéis imaginar el reventón que teníamos encima después de “tanta acción”. Miles de recuerdos y anécdotas que darían para llenar varias entradas del blog sólo con esta prueba.

La siguiente prueba, ya dentro de la nueva temporada 2014-2015, fue el “X Raid Diablillos de Rivas” el día 22 de noviembre, un “entrenamiento” que tenemos todos los años entre la gente del club al comenzar la temporada para hacer algo diferente, no sólo corriendo y montando en bici sino también interpretando un mapa y orientándonos lo mejor posible. Y eso fue lo que ocurrió este año, que a diferencia de otros años la orientación fue buenísima y lo que falló un poco fue el físico. Me tocó hacer de “guía” del grupo y la verdad es que me apañé realmente bien, sin dudas y acertando la forma de llegar a todas las balizas a la primera salvo a la última de la etapa larga de bici en la que se nos atragantó un poco la última baliza. A partir de ahí yo me quedé KO. Llevábamos ya una etapa de correr y dos de bici de montaña y yo había estado los dos últimos días con el estómago un poco tocado así que no debí asimilar las barritas, geles, … que había estado comiendo. Así que en la última etapa me quedé totalmente vacío. Tuve que parar un par de veces a “hacer aguas mayores” y no podía seguir el ritmo de mis compañeros de equipo, que me tuvieron que ir esperando. Pero bueno, a pesar de todo conseguimos quedar en un estupendo tercer puesto. ¡ Quien nos lo iba a decir después de lo mal que nos hemos orientado en años anteriores !. Como siempre, un día muy divertido haciendo algo diferente.



Y ya por último, termino esta entrada con otra cosa diferente a lo habitual. Una carrera, la "Ponle Freno" el día 30 de noviembre, pero una carrera en la que no iba a correr, iba a “trabajar”. Y es que mi amiga Giselle nos había liado a un montón de Diablillos (o nos dejamos liar :)) para hacer de liebres en esta carrera. Así que me tocó llevar el globo de 40’. Es la primera vez que hacía algo así y la verdad es que todo eran dudas. Lo primero dudas por mi estado de forma ya que es la primera vez que iba a correr a un ritmo “rápido” en mucho tiempo y no sabía como iba a reaccionar. Dudas también por no saber si el globo iba a molestar mucho, si me frenaría o si habría que ir muy pendiente de él. Y dudas por no tener muy claro como gestionar la carrera, si correr más rápido en las bajadas que en las subidas, ir a ritmo constante, … Al final todas las dudas se disiparon y salió todo realmente bien. El globo no molesta prácticamente nada, me encontré de maravilla corriendo y el ritmo lo gestioné como lo haría si fuese mi objetivo en una carrera, es decir, correr un poco más rápido de 4min/km al principio que el perfil era favorable y luego en la parte de subida ir un poco más lento y ya jugando con el reloj para ajustarme al tiempo. Quizá en los dos primeros kilómetros fui un poco más rápido de lo que debería pero creo que en general lo hice bastante bien junto con mi amigo Beto y terminamos clavando el tiempo que teníamos como objetivo. Una bonita experiencia la verdad.



En breve la segunda parte con más crónicas atrasadas...

miércoles, 29 de octubre de 2014

​31ª Subida a la Quesera - La crónica

Este año es disputó la 31ª Subida a la Quesera el sábado día 13 de septiembre. El año pasado coincidió el mismo fin de semana con la Marcha Cicloturista de Ayllón, una en sábado y la otra en domingo, pero este año eran había un fin de semana de diferencia entre una y otra. Así que allí me fui el día anterior a dormir en Valvieja para ahorrarme parte del madrugón del día siguiente.

El día amaneció realmente bueno, prácticamente perfecto para una prueba de este tipo. Día soleado, sin aire ni nubes ni nada parecido. Buena temperatura para montar en bici, ni frío ni calor, así que de corto total para afrontar la prueba. Esta vez el calentamiento lo hice por la carretera por la que comienza la prueba, en dirección a la estación de esquí de la Pinilla, y me di la vuelta justo antes del desvío, donde decides si quieres ir hacia la Pinilla o hacia la Quesera.



Aproximadamente el mismo número de participantes de otros años, unos 300, comenzamos a las nueve de la mañana dando una vuelta neutralizada al pueblo. Como siempre, cuidadito con las zonas empedradas al pasar por la plaza y tratando de colocarme en posiciones delanteras cuando ya cogemos la carretera en dirección a la Pinilla / Riofrío. Cuesta un poco coger la posición ya que mucha gente no da la vuelta neutralizada al pueblo y luego se coloca en las posiciones delanteras justo antes de que den el banderazo de salida.

Los primeros kilómetros se nota un poco de tensión. Todo el mundo está con fuerza y los que van a disputar tratan de estar colocados siempre en las posiciones delanteras. Otros lo intentamos aunque generalmente estamos en una segunda línea. Ahí se va relativamente bien, forzando pero aguantando hasta llegar a la bajada que te deja ya casi en Riofrío. En esa bajada siempre me cuesta un poco mantener la posición, pero bueno afortunadamente no es muy larga y en seguida empieza ya la subida. Se me ha ido un poco el grupo de cabeza, pero lo llevo a la vista.

Poco a poco van pasando los minutos. Por detrás no me adelanta nadie así que subo a tope de motivación adelantando poco a poco a los que se van quedando del grupo cabecero. Llega un momento en que la carrera ya se queda más o menos estabilizada por la zona en la que yo estoy, y ya desde ahí a meta subo junto a un junior de la Unión Ciclista San Sebastián de los Reyes y otro corredor. No miro mucho el tiempo pero voy con la sensación de que lo estoy haciendo bien ya que no tengo ni un momento de relajación y veo que puedo mantener el ritmo  sin desfallecimientos.



Cuando ya queda algo más de un kilómetro empiezo a tener claro que voy a aguantar el ritmo de los otros dos corredores hasta el final y posiblemente incluso dar un último empujón al final para intentar ganarles. Y así es, cuando entramos en los últimos 500 metros empezamos a aumentar el ritmo un poco. El junior aguanta y el otro corredor se queda. Seguimos hasta que a falta de 100 metros esprintamos los dos. Inicialmente aguanto su arreón y le empiezo a recortar distancia pero ya en los últimos metros no consigo seguir recortando y me gana por unos segundos.

Desde luego tengo claro que lo he dado absolutamente todo. Miro el tiempo al terminar y lo que me decían mis sensaciones durante la subida se traduce en el tiempo final: 31:17. ¡¡ Mejor marca personal !! por cuarta participación consecutiva. Ese fue el tiempo que yo tomé con mi Garmin, aunque el tiempo oficial de la organización es de 30:58. La verdad es que no se de donde han podido salir esos casi 20 segundos de diferencia, pero bueno. Terminé en el puesto 25 de la clasificación general. Cada año mejoro tiempos pero el puesto en la clasificación general sigue siendo el mismo, muestra de que el nivel va subiendo año tras año.



Siguiendo un poco más con los números, estos son todos los datos que grabé con mi Garmin:  11.08km en 31:17 a 21.2km/h de media con 510 metros de desnivel positivo acumulado, 271 vatios medios y 281 vatios normalizados, 168ppm medias y 178ppm máximas, 85rpm medias. Mis tiempos de los últimos años (desde que empecé con el triatlón) han sido de 32:52 en 2010, 32:25 en 2011, 31:45 en 2013 y 31:17 en 2014. Estos dos últimos años he subido con el medidor de potencia Rotor Power en la bici, obteniendo unos valores de 279 vatios en 2013 y 271 vatios en 2014. Ambos años a 4.0 vatios/kg (69 kilos en 2013 y 68 kilos en 2014) así que imagino que la diferencia de tiempo se deberá posiblemente a que el año pasado hizo algo de aire o que me expuse más al mismo en la parte llana que este año.

Muy contento con el resultado, como no podía ser de otra forma, y con seguir mejorando año tras año aunque sea cada vez menos y llegará un momento en que dejaré de hacerlo :).

lunes, 27 de octubre de 2014

II Marcha BTT Pedro Bernardo - La crónica

El mes de Septiembre se presentaba realmente cargado. Competiciones todos los fines de semana del mes, 3 de bici de montaña y una de bici de carretera. Dos de ellas ya conocidas y otras dos nuevas para mi. Comenzando por el día 7 de septiembre con la “II Marcha BTT Pedro Bernardo”, prueba de 48km más dura de lo que inicialmente parecía pero realmente bonita y divertida.

Allí nos presentamos unos cuantos Diablillos a pasar el fin de semana con Javi como anfitrión que nos recibió a todos junto con sus padres y el resto de su familia para hacernos sentir como si estuviésemos en nuestra propia casa. El resto del contingente Diablillo: Ezequiel, Giselle, Jose y yo además de Javi que ya mencioné antes. El sábado por la mañana nada más llegar nos fuimos a dar una vuelta por la primera parte del recorrido y ya nos dimos cuenta de que el domingo no iba a ser precisamente un paseo. Tras una primera parte llana nos encontramos con una subida de las buenas, larga y por momentos bastante dura, de tener que usar el plato pequeño incluso. La segunda subida de la prueba la dejamos como sorpresa para el día siguiente.

Ya de vuelta hacia el pueblo Ezequiel tuvo una caída en la bajada, un poco aparatosa pero afortunadamente sin consecuencias más allá de “chapa y pintura”. De hecho no le impidió correr la carrera al día siguiente.



Después de una buena comida, ya por la tarde estuvimos recogiendo los dorsales de la carrera y dando una vuelta por los alrededores del pueblo. Realmente bonito, con algunas cascadas y pozas donde nos dimos un bañito a pesar de estar el agua muy muy fría. La verdad es que el entorno es espectacular y las vistas impresionantes al estar el pueblo como “colgado” en mitad de la montaña. No hacíamos más que ver posibilidades por todos sitios: que si mira ese camino que sube por allí, ese sendero que va hacia allá, …

El domingo era el día de la prueba. Ya nos habían avisado de que el tiempo podía estar un poco revuelto. De hecho hacía calor pero la previsión meteorológica decía que podía caer una buena tormenta durante el transcurso de la prueba. Pero bueno, el inicio de la prueba pintaba bien. Como siempre, se salió bastante rápido. Por lo que vimos el día anterior, había un par de zonas de bajada algo complicadas al poco de comenzar, donde posiblemente se formaría cola si alguno se paraba. Y así fue, pero bueno conociendo lo larga que era la subida posterior no tenía tampoco mucho sentido agobiarse por tener que bajar andando un trozito.

La subida la hice bastante fuerte, adelantando gente constantemente, con la motivación que eso implica, y además con el aliciente adicional de ir viendo a Ezequiel a lo lejos y como poco a poco le iba recortando tiempo. Poco antes de terminar esa primera subida le adelanté y fuimos durante un rato juntos hasta llegar al pueblo. En la bajada se notó que no iba con la misma soltura y seguridad que el día anterior, lógico por la caída, ya que más o menos podía seguir su ritmo. Tras pasar por el pueblo comenzaba la segunda subida, aunque antes estaba el segundo avituallamiento en el que paramos un momento a tomar un poco de Coca Cola.



Ya desde que empezamos la bajada hacia el pueblo se veía que el cielo se estaba empezando a cubrir de nubes bastante oscuras y se presagiaba lo peor. Y así fue al empezar la segunda subida. Comenzó a llover al principio no con mucha fuerza pero poco a poco se fue animando y se puso un poco complicada la cosa. De hecho me asusté un poco al ver a dos personas que se habían dado la vuelta y estaban bajando por donde debíamos subir sin terminar la prueba. Pero bueno, como íbamos Ezequiel y yo juntos la verdad es que no lo pensamos mucho y seguimos para arriba. Esta segunda subida no la conocíamos y me pareció bastante más dura que la primera, con algunas zonas un poco técnicas y sobre todo con pocos descansos.

A mitad de subida Ezequiel comenzó a quedarse y yo seguí a mi ritmo junto con otro corredor más o menos a relevos hasta que también terminó por quedarse. A pesar de la dureza de esta segunda subida me encontraba bastante bien de piernas. La segunda bajada no comenzó bien y es que se me rompió uno de los velcros que atan la bolsita trasera de herramientas al sillín. Se fue contra la rueda e iba haciendo todo el rato ruido así que paré a quitarla y la metí en el Camelback. En esa parada me pasaron tanto Ezequiel como el otro corredor que había dejado subiendo. Al volver a montar intenté seguirlos pero esta vez bajaban demasiado rápido para mi así que me lo tomé con un poco más de calma y fuí a mi ritmo.

La parte final de la ruta, cuando ya se estaba viendo el pueblo a pocos metros, me resultó bastante frustrante y es que había una zona de bajada que a mi me pareció muy técnica y además resbaladiza por el agua que había caído. Intenté bajar montado pero la verdad es que me notaba tan inseguro que no quería arriesgarme a una caída así que bajé andando. Y al ir andando durante unos minutos me adelantaron unos cuantos corredores que en condiciones normales no deberían haberlo hecho. Pero bueno, en una prueba de este tipo no sólo cuenta el tema físico y ya conozco mis limitaciones en este tipo de recorridos. Así que lo que iba a ser un tiempo inferior a tres horas al final fue un poco más por culpa de ese último tramo.



Finalmente llegué a meta con un tiempo final según mi Garmin de 3:03:00 en 48.0km, a 15.7km/h de media con 1390m de desnivel acumulado, 142ppm medias y 168ppm máximas. No había clasificación general ni tiempos oficiales, así que estos son los únicos datos que tengo sobre el resultado de la carrera.

Llegamos a meta todos bien, sin caídas y después de haber pasado una buena mañana de BTT por un entorno realmente bonito y duro a partes iguales. En meta nos estaba esperando el famoso avituallamiento final de patatas al caldero, que la verdad es que estaba buenísimo y más aún cuando llegas con hambre y un poco de frío como era el caso. También nos trajimos una camiseta de regalo de la organización, una pequeña nevera portátil y en mi caso un maillot que me tocó en el sorteo de uno de los patrocinadores de la prueba. ¡ Que suerte !.

Sin duda una marcha que habrá que repetir en el futuro. De nuevo y antes de terminar ¡ gracias por la hospitalidad Javi, así da gusto !.

miércoles, 8 de octubre de 2014

XXI Marcha Ciclodeportiva Pedro Delgado - La crónica

​Continuando con el periplo de competiciones veraniegas, justo un día después de la travesía en Gandía tocaba hacer la Marcha Cicloturista Pedro Delgado. Aunque he participado alguna vez en marchas cicloturistas de bici de carretera, esta era la primera vez que hacía una “sería”, con 4 puertos, más de 3000 metros de desnivel positivo acumulado y alrededor de 165km de distancia.

La carrera comenzaba realmente pronto, a las ocho de la mañana si no recuerdo mal. Como iba directamente desde casa hasta Segovia y había quedado en Rivas con un amigo para ir juntos, el madrugón fue de impresión :(. Una vez en Segovia tocaba recoger el dorsal y aquí fue donde quizá no medimos bien los tiempos. Había una cola enorme y tardamos mucho más de lo pensado en recoger el dorsal así que nos quedamos casi sin tiempo para prepararnos. Tocaba cambiarse de ropa a todo correr y bajar unos kilómetros en bici desde el Pabellón Pedro delgado hasta el Acueducto donde se daba la salida. Llegamos con el tiempo bastante justo pero llegamos.



El comienzo de la prueba es neutralizado hasta llegar a la Granja. Salimos en mitad del mogollón así que durante esos primeros kilómetros tocaba ir esquivando gente tratando de adelantar todo lo posible. El ritmo a pesar de ser neutralizado era bastante alto sobre todo si querías intentar adelantar todo lo posible en ese primer tramo. Ya en la Granja, casi sin darte cuenta comienzas a subir el puerto de Navacerrada en la cara conocida como las Siete Revueltas. Todavía aquí había mucha gente y aunque iba adelantando poco a poco, en realidad iba casi todo el tiempo metido entre pelotones.

Esta subida se me hizo durilla pero la verdad es que aún estaba fresco y con ganas así que me pareció menos exigente de lo que me había imaginado. El tramo desde Navacerrada hasta Cotos lo hice con un grupo y fuimos a toda pastilla, pero luego en la bajada de Cotos hacia Rascafría la verdad es que me lo tomé con bastante precaución. No quería arriesgar ni un pelo bajando y perdí unos cuantos puestos. Mucha gente se veía que bajaba muy bien pero había otros que la verdad daban auténtico miedo viendo como bajaban a lo loco con muy poca sensación de seguridad bajo mi punto de vista.

La segunda subida del día era el puerto de la Morcuera desde Rascafría, es decir, por su cara más larga pero al mismo tiempo más suave. Poco que comentar de este puerto, se sube realmente bien y es poco exigente, aunque ya los kilómetros empiezan a pesar y todavía queda un montón. En la cima del puerto estaba el segundo avituallamiento (el primero estaba en el puerto de Navacerrada). En este tampoco paré. Seguía llevando líquido en mis bidones y barritas en los bolsillos, suficiente para llegar hasta el tercer avituallamiento en el puerto de Canencia. Pero antes había que bajar el puerto de Morcuera. Este lo bajé algo más rápido, sobre todo en la parte final que tiene curvas bastante abiertas que se ven bien a pesar de que el asfalto tiene algunas zonas en un estado no muy bueno.


El puerto de Canencia subiendo desde Miraflores de la Sierra no es especialmente largo ni duro. De hecho tienes algunas zonas de ligera bajada en mitad del puerto hasta llegar a los dos últimos kilómetros donde ya si que pica para arriba con fuerza. Esos dos kilómetros no los llevé nada bien y me dejaron un poco tocado. Afortunadamente la parada en el avituallamiento que había en la cima del puerto para rellenar los bidones me vino bastante bien y en la bajada del puerto seguí recuperando.

Esta bajada, aunque también la hice con la debida precaución, ya no me adelantaba tanta gente como en las anteriores y los que lo hacían no me sacaban tanta distancia. De hecho lo que ocurrió durante estos dos últimos puertos es que en la subida solía alcanzar y adelantar a muchos de los que me habían adelantado durante la bajada previa. Eso me hacía seguir subiendo con bastante motivación a pesar de que los kilómetros ya pesaban.

El cuarto puerto, ya el último de la jornada, era el de Navafría. Era la primera vez que subía este puerto y la verdad es que le tenía ganas. Había subido una vez en coche a probar el esquí de travesía, pero la verdad es que no tenía casi referencias de la subida. Resultó ser una subida larga y bastante constante. Ya no subía con la misma alegría que el primer puerto, pero esto era para todo el mundo y adelanté en la subida a más gente que en cualquiera de los otros puertos. La verdad es que se me dio bien y me gustó este puerto. Queda apuntado para futuras “etapas serranas”.



La bajada de Navafría tampoco la conocía así que también me la tomé con precaución y volví a perder algunos puestos. A partir de aquí quedaban unos 40 kilómetros de terreno relativamente fácil, ya sin puertos pero con algunos repechos que todavía harían algo de daño. Nada más terminar la bajada del puerto empecé a ver pequeños grupos a tiro de piedra así que apreté bastante fuerte hasta conseguir alcanzarlos. Me ocurrió lo mismo con dos o tres grupos pequeños hasta que finalmente juntamos un grupo de pocas unidades con los que iban aguantando el ritmo que llevábamos.

Pero no acabó aquí la fiesta y es que aún teníamos un grupo bastante grande que se veía a lo lejos. Tuve dudas sobre que hacer, si intentar alcanzarlo o no, y más viendo que el grupo en el que iba no tenía pinta de estar muy por la labor de ayudar. Poco a poco fui acelerando casi sin querer con la ayuda de otro ciclista que daba buenos relevos inicialmente y nos fuimos los dos solos a por el grupo de delante. Nos tiramos unos 10-15 kilómetros realmente fuertes en los que poco a poco íbamos recortando distancias hasta que finalmente dimos caza a ese grupo. Fue un calentón de los buenos en los que ya me quedé prácticamente sin piernas.

A partir de ahí me tomé unos kilómetros metido en el centro del grupo, que era bastante grande y rodaba a buen ritmo. A rueda recuperé un poco y en los kilómetros finales incluso di algún relevo en el grupo, que cuando picaba un poco para arriba flojeaba un poco. Así nos fuimos acercando hasta la meta en Segovia donde aceleramos de nuevo el ritmo en los kilómetros finales. Incluso tuvimos un sprint para entrar en meta, en el que vi que ya no tenía piernas para casi nada :(.



Muy contento con el tiempo, consiguiendo el diploma de Oro que había ido buscando desde que miré como íbamos de tiempo al terminar el último puerto. En mi categoría había que hacer menos de 5h35m si no recuerdo mal para conseguir el diploma de Oro y según la organización hice 5h21 (desde la Granja que es donde acababa el recorrido neutralizado) a una media de 28.75km/h. Acabé en el puesto 487 de la clasificación general de un total de 2138 inscritos y 1973 participantes.

Los datos que grabé con mi Garmin 810 fueron estos: 163.4km en 5:40:33 a una media de 28.8km/h, con 3050 metros de desnivel positivo acumulado, 134ppm medias, 169ppm máximas, 189 vatios medios, 223 vatios normalizados y una cadencia de pedaleo media de 70rpm. Tanto en la potencia media como en la cadencia media se tienen en cuenta los períodos de bajada en los que no se va pedaleando (potencia y cadencia cero por tanto). Otro dato importante es que la potencia media máxima en un tramo de 20 minutos fue de 272 vatios, coincidiendo con la subida al primer puerto. Vamos, que subí ese puerto bastante fuerte :).



Tras terminar la marcha, buen avituallamiento para comer y beber lo que te apeteciera, ducharte en el polideportivo y en definitiva terminar de pasar el día. Me gustó mucho en general toda la organización de la marcha y lo pasé realmente bien. Fue dura si, pero lo llevé bastante bien y las piernas respondieron a la perfección. Me falta bajar un poco mejor, con más seguridad y con menos nervios, pero bueno poco a poco. Seguro que repetiré si no esta otras marchas cicloturistas de este tipo.

martes, 16 de septiembre de 2014

Travesía al Puerto de Gandía - La crónica

El día 15 de agosto participé en la Travesía al Puerto de Gandía. Esta si que fue una competición casi por sorpresa. Me enteré durante el fin de semana anterior, en el Triatlón Villa de Aranda buscando las clasificaciones del mismo di por casualidad con esta travesía. Ya en plenas vacaciones y sin tener ningún triatlón en mente salvo quizá el de Guadalajara a final de agosto (que finalmente no hice), me estaba costando encontrar motivación para nadar. Así que el tener una travesía a menos de 5 kilómetros de tu lugar de vacaciones era una buena oportunidad.

Sin pensármelo mucho me apunté durante la propia semana. Había dos opciones, ambas incluídas con el precio de la inscripción. Por un lado la Travesía al Puerto de Gandía de 2600 metros que empezaba a las 9:30 de la mañana y por otro una más cortita de 800 metros que era exactamente igual a la parte final de la travesía larga. En principio mi intención era hacer únicamente la primera, pero bueno tampoco descartaba inicialmente la segunda al 100%.


Allí me presenté con unas cuantas dudas. No sabía si nadar con el bañador únicamente, con el mono de triatlón, el traje trampa, … Así que me lo llevé todo y allí antes de la salida vi un poco como estaba el panorama para ver si había mucho triatleta por allí suelto. Y no vi más que un mono de triatlón, así que nadé únicamente con el bañador. Al igual que el año pasado en el Descenso del Navia, el chip había que llevarlo en una muñeca, y al llegar a meta había que levantar esa mano y dar con ella en el arco que allí había para que se marcase tu tiempo.

La salida se daba desde la playa, corriendo al principio unos cuantos metros como en los triatlones hasta ya comenzar a nadar. Había que nadar rodeando el espigón que separa la playa del puerto. Nos avisaron antes de empezar que había algo de corriente empujando hacia el espigón así que había que tener cuidado de no nadar demasiado cerca de las rocas. Una vez pasado el espigón se giraba a la derecha para entrar en el puerto y terminar unos metros antes de donde está el primer puente por el que se pasa con el coche por encima para llegar a Gandía Playa (donde está el restaurante el Hogar del Pescador).

Los primeros metros fueron bastante bien, nada que ver con los triatlones donde todo el mundo quiere coger buena posición de cara a la primera boya y hay muchos golpes. Aquí el ambiente era más relajada y el hecho de que el giro hacia la derecha por el espigón estuviera bastante lejos de la salida también ayudaba a que la salida fuese bastante limpia. Poco a poco vas cogiendo ritmo de crucero y trato de ir siguiendo pies de gente que lleva un ritmo que me parece bueno y que puedo aguantar hasta el final.

Llevo el Garmin programado como siempre que nado en aguas abiertas para que marque un lap cada 200 metros. Así aprovechando que vibra te das cuenta perfectamente y puedes ir echando la cuenta de los metros que llevas y los metros que te quedan para terminar. Toda esa primera parte por el exterior del espigón fui bastante separado del mismo, para no tener problemas con las corrientes como nos habían dicho. Había gente que si que iba más pegada, pero varios grupos si que íbamos bastante separados.

Una vez giramos a derechas me seguía notando bien de fuerzas así que intenté apretar un poco viendo que tenía gente un poquito más adelante a la que podía dar alcance. Me costó bastante pero lo conseguí y ya traté de aguantar a pies de ese grupo el resto de la competición. En esta parte de la prueba ya por el puerto se notaba que no había nada de oleaje. Eso si, de vez en cuando se notaba alguna corriente de agua bastante más fría de lo normal y también había a veces bastante olor a gasoil. Supongo que es algo inevitable al nadar por el puerto.

La parte final cuando ya empiezas a ver el arco de meta la verdad es que se me atragantó un poco. Veía que tardaba un montón en llegar y además iba echando cuentas con los laps del Garmin y veía que aquello iba a ser más largo de los 2600 metros que nos habían dicho en la salida. Y así fue. Conseguí adelantar al final a varios del grupito con el que iba, aunque creo que fue porque bajaron el ritmo y no porque yo lo aumentara. Y terminé la prueba dando el manotazo al arco de meta (dos veces, por si acaso :)).

Según mi Garmin fueron 2883 metros que hice en 53:08 a una media de 1:51min/100m que no es un tiempo para tirar cohetes, pero bueno es bastante mejor que la natación que hice por ejemplo en el Triatlón de Aranda. Acabé en el puesto 191 de 280 participantes, con un tiempo de 52:36 según la clasificación oficial.

Y poco más que contar, que finalmente hice sólo esta prueba y es que al terminar no me apetecía para nada estar allí una hora esperando y darme un buen calentón haciendo otros 800 metros.

No tengo fotos de esta prueba. He estado buscando por internet pero no he encontrado nada, así que creo que esta debe ser la primera crónica que escribo sin incluir ni una sola foto :(

lunes, 15 de septiembre de 2014

III Triatlón Villa de Aranda - La crónica

Continuando con el periplo de pruebas veraniegas, esta vez toca la crónica del III Triatlón Villa de Aranda, el día 10 de agosto. Coincidiendo con el fin de semana de inicio de mis tres semanas de vacaciones, esta fue la primera parada de un verano muy movido. Hasta allí nos desplazamos varios Diablillos, un total de 5 para disputar este triatlón olímpico sin drafting. Así continuaba con las competiciones sin drafting que he estado haciendo durante buena parte de la temporada.

Llevaba sin coger la cabra desde el día del Ironman, así que durante la semana previa la estuve preparando y salí con ella un par de veces. Las sensaciones buenas, pero lógicamente la postura cuando ya llevaba un buen rato acoplado empezaba a molestar un poco. Pero era lo que tocaba, ya que el circuito de esta prueba era ideal para usar la cabra, no como el del triatlón de Riaza que hice un par de semanas antes.

Lo primero que me gustó fue que junto con el dorsal nos regalaron a todos los participantes una botella de vino. Nada de camisetas técnicas, mochilas, bolsas o cosas de estas que los que competimos habitualmente tenemos a patadas. Buen detalle. Los boxes, junto al río, pequeños pero suficientes para una prueba pequeña como es esta. Así que a prepararlo todo y dirigirse a la zona de salida de la natación.

La natación se hacía en el río Duero. Dos vueltas de 750 metros. En cada vuelta había que hacer un tramo inicial con corriente a favor, hacer un giro de 180 grados y volver con corriente en contra. Así que había que tratar de seguir las “normas” de natación en ríos con corriente: nadar con corriente a favor por el centro del río y nadar con corriente en contra lo más pegado posible a la orilla. Como había estado haciendo bastante calor los días anteriores tocaba nadar sin neopreno así que me puse el “traje trampa”. Lo estrené en el Ironman de Zurich en 2013 y esta es la segunda vez que lo utilizaba en competición.



A pesar de ser poquitos participantes, me sorprendió bastante que la natación fue una de las más “sucias” con las que me he encontrado. Muchísimos golpes prácticamente de principio a fin. La verdad es que el río no es especialmente ancho en la zona por la que nadamos y supongo que el hecho de que todos queríamos ir por el sitio “correcto” tuvo bastante que ver. No me encontré nada bien nadando, fiel reflejo de que últimamente no he entrenado demasiado la natación y menos desde que comenzó el mes de agosto. Así que el tiempo que salió fue malo, bastante malo la verdad. Pero bueno, es lo que había y tocaba ya montarse en la bici y tratar de remontar puestos.

Al tener que quitarme el “traje trampa” perdí unos segundos en la transición así que comencé la bici con varios triatletas a la vista que habían nadado ligeramente peor que yo. Tuve un pequeño problema para meter el pie izquierdo en la zapatilla de la bici que tardé un poco en solucionar en marcha, pero rápidamente me puse manos a la obra a intentar recuperar posiciones.

En la transición me había adelantado mi amiga y compañera de equipo Anais, que había salido dos minutos más tarde que yo y me los había recuperado nadando. Así que el primer objetivo era tratar de alcanzarla. Me costó unos cuantos kilómetros. La verdad es que no había mucha diferencia de ritmo y de hecho desde que la alcancé hasta el final de bici las diferencias fueron mínimas. El recorrido era bastante rápido, aunque de vez en cuando había algún pequeño repecho que te hacía levantarte del acople y subir en posición convencional. Buen asfalto. La verdad es que me gustó.

En esos primeros kilómetros adelanté a unos cuantos triatletas pero también me adelantaron otros, algo que no me suele ocurrir en las pruebas sin drafting como esta. Como luego comprobaría viendo las clasificaciones, en general el nivel de la gente en bici fue bastante alto. Además de eso, tampoco es que me encontrase especialmente bien encima de la bici. Iba mirando los valores de potencia que conseguía meter y no eran nada del otro mundo, costándome mantener durante ratos largos valores superiores a 230 vatios. En las subidas si era fácil, pero luego en las partes llanas era donde realmente no conseguía mantenerlos mucho tiempo.

Y así fueron pasando los kilómetros hasta llegar de nuevo a boxes. Esta segunda transición fue normal, sin perder tiempo y ¡¡ a correr !!. Si la natación fue mala y la bici fue más o menos normal, la carrera a pie si que fue bastante buena. Aunque las sensaciones los primeros kilómetros no eran buenas, iba adelantando gente constantemente y como siempre, eso anima un montón. Había que dar dos vueltas a un circuito esencialmente llano pero con varios giros de 180 grados, un puente que subir un par de veces por vuelta y otra pequeña cuesta que iba haciendo mella sobre todo en la segunda vuelta.

Los pasos por kilómetro estaban siendo buenos, pasando casi todos por debajo de 4 min/km. El calor se empezaba a dejar notar en una de las zonas del circuito en la que no había nada de sombra y el sol pegaba de lleno. Seguía adelantando gente y la meta ya se veía bastante cerca. En la segunda vuelta, como siempre, empiezas a perder las referencias y ya no sabes muy bien si el que llevas delante está en la segunda vuelta o todavía en la primera, aunque muchas veces por el ritmo que llevan se puede deducir. En alguno de los varios puntos de giro tomaba referencias con otros compañeros de club o gente que conocía de otras pruebas, y con prácticamente todos vi que iba aumentando mi ventaja.



Al final terminé en el puesto 35 de un total de 126 participantes en la clasificación general con un tiempo final según la organización de 2:22:56 repartidos en 31:31 de natación, 1:11:50 de ciclismo (incluye las dos transiciones) y 39:35 de carrera a pie. En cuanto a los tiempos que tomé con mi Garmin, fueron estos:
- Natación: 1.42km en 31:34 a un promedio de 2:13 min/100m
- T1: 1:37
- Ciclismo: 41.05km en 1:08:53 con 324m de desnivel positivo acumulado, a 35.8km/h de media , con 149ppm medias, 161ppm máximas, 210w de potencia media, 229w normalizados y 84rpm medias
- T2: 1:11
- Carrera a pie: 10.03km en 39:39 a 3:57min/km con 162ppm medias y 170ppm máximas
- Total: 2:22:54        

Esta vez llevé el Garmin en el gorro para la natación, en el acople para la bici y en la muñeca para la carrera a pie, así que me fío más de que las distancias estaban bien medidas en la natación y la potencia sin ninguna interferencia como me ocurrió en Riaza.

La verdad es que el triatlón en general estuvo bastante bien organizado y me gustó, salvo quizá el tema de los golpes en la natación y el hecho de que no hubiese guardarropas, con lo que había que dejar la mochila con tus cosas al lado de tu puesto en la zona de transición. Afortunadamente no ocurrió nada, pero la verdad es que se lo pusimos muy fácil a los “amigos de lo ajeno”.

Por lo demás, ¡¡ un triatlón para repetir !!

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