miércoles, 29 de octubre de 2014

​31ª Subida a la Quesera - La crónica

Este año es disputó la 31ª Subida a la Quesera el sábado día 13 de septiembre. El año pasado coincidió el mismo fin de semana con la Marcha Cicloturista de Ayllón, una en sábado y la otra en domingo, pero este año eran había un fin de semana de diferencia entre una y otra. Así que allí me fui el día anterior a dormir en Valvieja para ahorrarme parte del madrugón del día siguiente.

El día amaneció realmente bueno, prácticamente perfecto para una prueba de este tipo. Día soleado, sin aire ni nubes ni nada parecido. Buena temperatura para montar en bici, ni frío ni calor, así que de corto total para afrontar la prueba. Esta vez el calentamiento lo hice por la carretera por la que comienza la prueba, en dirección a la estación de esquí de la Pinilla, y me di la vuelta justo antes del desvío, donde decides si quieres ir hacia la Pinilla o hacia la Quesera.



Aproximadamente el mismo número de participantes de otros años, unos 300, comenzamos a las nueve de la mañana dando una vuelta neutralizada al pueblo. Como siempre, cuidadito con las zonas empedradas al pasar por la plaza y tratando de colocarme en posiciones delanteras cuando ya cogemos la carretera en dirección a la Pinilla / Riofrío. Cuesta un poco coger la posición ya que mucha gente no da la vuelta neutralizada al pueblo y luego se coloca en las posiciones delanteras justo antes de que den el banderazo de salida.

Los primeros kilómetros se nota un poco de tensión. Todo el mundo está con fuerza y los que van a disputar tratan de estar colocados siempre en las posiciones delanteras. Otros lo intentamos aunque generalmente estamos en una segunda línea. Ahí se va relativamente bien, forzando pero aguantando hasta llegar a la bajada que te deja ya casi en Riofrío. En esa bajada siempre me cuesta un poco mantener la posición, pero bueno afortunadamente no es muy larga y en seguida empieza ya la subida. Se me ha ido un poco el grupo de cabeza, pero lo llevo a la vista.

Poco a poco van pasando los minutos. Por detrás no me adelanta nadie así que subo a tope de motivación adelantando poco a poco a los que se van quedando del grupo cabecero. Llega un momento en que la carrera ya se queda más o menos estabilizada por la zona en la que yo estoy, y ya desde ahí a meta subo junto a un junior de la Unión Ciclista San Sebastián de los Reyes y otro corredor. No miro mucho el tiempo pero voy con la sensación de que lo estoy haciendo bien ya que no tengo ni un momento de relajación y veo que puedo mantener el ritmo  sin desfallecimientos.



Cuando ya queda algo más de un kilómetro empiezo a tener claro que voy a aguantar el ritmo de los otros dos corredores hasta el final y posiblemente incluso dar un último empujón al final para intentar ganarles. Y así es, cuando entramos en los últimos 500 metros empezamos a aumentar el ritmo un poco. El junior aguanta y el otro corredor se queda. Seguimos hasta que a falta de 100 metros esprintamos los dos. Inicialmente aguanto su arreón y le empiezo a recortar distancia pero ya en los últimos metros no consigo seguir recortando y me gana por unos segundos.

Desde luego tengo claro que lo he dado absolutamente todo. Miro el tiempo al terminar y lo que me decían mis sensaciones durante la subida se traduce en el tiempo final: 31:17. ¡¡ Mejor marca personal !! por cuarta participación consecutiva. Ese fue el tiempo que yo tomé con mi Garmin, aunque el tiempo oficial de la organización es de 30:58. La verdad es que no se de donde han podido salir esos casi 20 segundos de diferencia, pero bueno. Terminé en el puesto 25 de la clasificación general. Cada año mejoro tiempos pero el puesto en la clasificación general sigue siendo el mismo, muestra de que el nivel va subiendo año tras año.



Siguiendo un poco más con los números, estos son todos los datos que grabé con mi Garmin:  11.08km en 31:17 a 21.2km/h de media con 510 metros de desnivel positivo acumulado, 271 vatios medios y 281 vatios normalizados, 168ppm medias y 178ppm máximas, 85rpm medias. Mis tiempos de los últimos años (desde que empecé con el triatlón) han sido de 32:52 en 2010, 32:25 en 2011, 31:45 en 2013 y 31:17 en 2014. Estos dos últimos años he subido con el medidor de potencia Rotor Power en la bici, obteniendo unos valores de 279 vatios en 2013 y 271 vatios en 2014. Ambos años a 4.0 vatios/kg (69 kilos en 2013 y 68 kilos en 2014) así que imagino que la diferencia de tiempo se deberá posiblemente a que el año pasado hizo algo de aire o que me expuse más al mismo en la parte llana que este año.

Muy contento con el resultado, como no podía ser de otra forma, y con seguir mejorando año tras año aunque sea cada vez menos y llegará un momento en que dejaré de hacerlo :).

lunes, 27 de octubre de 2014

II Marcha BTT Pedro Bernardo - La crónica

El mes de Septiembre se presentaba realmente cargado. Competiciones todos los fines de semana del mes, 3 de bici de montaña y una de bici de carretera. Dos de ellas ya conocidas y otras dos nuevas para mi. Comenzando por el día 7 de septiembre con la “II Marcha BTT Pedro Bernardo”, prueba de 48km más dura de lo que inicialmente parecía pero realmente bonita y divertida.

Allí nos presentamos unos cuantos Diablillos a pasar el fin de semana con Javi como anfitrión que nos recibió a todos junto con sus padres y el resto de su familia para hacernos sentir como si estuviésemos en nuestra propia casa. El resto del contingente Diablillo: Ezequiel, Giselle, Jose y yo además de Javi que ya mencioné antes. El sábado por la mañana nada más llegar nos fuimos a dar una vuelta por la primera parte del recorrido y ya nos dimos cuenta de que el domingo no iba a ser precisamente un paseo. Tras una primera parte llana nos encontramos con una subida de las buenas, larga y por momentos bastante dura, de tener que usar el plato pequeño incluso. La segunda subida de la prueba la dejamos como sorpresa para el día siguiente.

Ya de vuelta hacia el pueblo Ezequiel tuvo una caída en la bajada, un poco aparatosa pero afortunadamente sin consecuencias más allá de “chapa y pintura”. De hecho no le impidió correr la carrera al día siguiente.



Después de una buena comida, ya por la tarde estuvimos recogiendo los dorsales de la carrera y dando una vuelta por los alrededores del pueblo. Realmente bonito, con algunas cascadas y pozas donde nos dimos un bañito a pesar de estar el agua muy muy fría. La verdad es que el entorno es espectacular y las vistas impresionantes al estar el pueblo como “colgado” en mitad de la montaña. No hacíamos más que ver posibilidades por todos sitios: que si mira ese camino que sube por allí, ese sendero que va hacia allá, …

El domingo era el día de la prueba. Ya nos habían avisado de que el tiempo podía estar un poco revuelto. De hecho hacía calor pero la previsión meteorológica decía que podía caer una buena tormenta durante el transcurso de la prueba. Pero bueno, el inicio de la prueba pintaba bien. Como siempre, se salió bastante rápido. Por lo que vimos el día anterior, había un par de zonas de bajada algo complicadas al poco de comenzar, donde posiblemente se formaría cola si alguno se paraba. Y así fue, pero bueno conociendo lo larga que era la subida posterior no tenía tampoco mucho sentido agobiarse por tener que bajar andando un trozito.

La subida la hice bastante fuerte, adelantando gente constantemente, con la motivación que eso implica, y además con el aliciente adicional de ir viendo a Ezequiel a lo lejos y como poco a poco le iba recortando tiempo. Poco antes de terminar esa primera subida le adelanté y fuimos durante un rato juntos hasta llegar al pueblo. En la bajada se notó que no iba con la misma soltura y seguridad que el día anterior, lógico por la caída, ya que más o menos podía seguir su ritmo. Tras pasar por el pueblo comenzaba la segunda subida, aunque antes estaba el segundo avituallamiento en el que paramos un momento a tomar un poco de Coca Cola.



Ya desde que empezamos la bajada hacia el pueblo se veía que el cielo se estaba empezando a cubrir de nubes bastante oscuras y se presagiaba lo peor. Y así fue al empezar la segunda subida. Comenzó a llover al principio no con mucha fuerza pero poco a poco se fue animando y se puso un poco complicada la cosa. De hecho me asusté un poco al ver a dos personas que se habían dado la vuelta y estaban bajando por donde debíamos subir sin terminar la prueba. Pero bueno, como íbamos Ezequiel y yo juntos la verdad es que no lo pensamos mucho y seguimos para arriba. Esta segunda subida no la conocíamos y me pareció bastante más dura que la primera, con algunas zonas un poco técnicas y sobre todo con pocos descansos.

A mitad de subida Ezequiel comenzó a quedarse y yo seguí a mi ritmo junto con otro corredor más o menos a relevos hasta que también terminó por quedarse. A pesar de la dureza de esta segunda subida me encontraba bastante bien de piernas. La segunda bajada no comenzó bien y es que se me rompió uno de los velcros que atan la bolsita trasera de herramientas al sillín. Se fue contra la rueda e iba haciendo todo el rato ruido así que paré a quitarla y la metí en el Camelback. En esa parada me pasaron tanto Ezequiel como el otro corredor que había dejado subiendo. Al volver a montar intenté seguirlos pero esta vez bajaban demasiado rápido para mi así que me lo tomé con un poco más de calma y fuí a mi ritmo.

La parte final de la ruta, cuando ya se estaba viendo el pueblo a pocos metros, me resultó bastante frustrante y es que había una zona de bajada que a mi me pareció muy técnica y además resbaladiza por el agua que había caído. Intenté bajar montado pero la verdad es que me notaba tan inseguro que no quería arriesgarme a una caída así que bajé andando. Y al ir andando durante unos minutos me adelantaron unos cuantos corredores que en condiciones normales no deberían haberlo hecho. Pero bueno, en una prueba de este tipo no sólo cuenta el tema físico y ya conozco mis limitaciones en este tipo de recorridos. Así que lo que iba a ser un tiempo inferior a tres horas al final fue un poco más por culpa de ese último tramo.



Finalmente llegué a meta con un tiempo final según mi Garmin de 3:03:00 en 48.0km, a 15.7km/h de media con 1390m de desnivel acumulado, 142ppm medias y 168ppm máximas. No había clasificación general ni tiempos oficiales, así que estos son los únicos datos que tengo sobre el resultado de la carrera.

Llegamos a meta todos bien, sin caídas y después de haber pasado una buena mañana de BTT por un entorno realmente bonito y duro a partes iguales. En meta nos estaba esperando el famoso avituallamiento final de patatas al caldero, que la verdad es que estaba buenísimo y más aún cuando llegas con hambre y un poco de frío como era el caso. También nos trajimos una camiseta de regalo de la organización, una pequeña nevera portátil y en mi caso un maillot que me tocó en el sorteo de uno de los patrocinadores de la prueba. ¡ Que suerte !.

Sin duda una marcha que habrá que repetir en el futuro. De nuevo y antes de terminar ¡ gracias por la hospitalidad Javi, así da gusto !.

miércoles, 8 de octubre de 2014

XXI Marcha Ciclodeportiva Pedro Delgado - La crónica

​Continuando con el periplo de competiciones veraniegas, justo un día después de la travesía en Gandía tocaba hacer la Marcha Cicloturista Pedro Delgado. Aunque he participado alguna vez en marchas cicloturistas de bici de carretera, esta era la primera vez que hacía una “sería”, con 4 puertos, más de 3000 metros de desnivel positivo acumulado y alrededor de 165km de distancia.

La carrera comenzaba realmente pronto, a las ocho de la mañana si no recuerdo mal. Como iba directamente desde casa hasta Segovia y había quedado en Rivas con un amigo para ir juntos, el madrugón fue de impresión :(. Una vez en Segovia tocaba recoger el dorsal y aquí fue donde quizá no medimos bien los tiempos. Había una cola enorme y tardamos mucho más de lo pensado en recoger el dorsal así que nos quedamos casi sin tiempo para prepararnos. Tocaba cambiarse de ropa a todo correr y bajar unos kilómetros en bici desde el Pabellón Pedro delgado hasta el Acueducto donde se daba la salida. Llegamos con el tiempo bastante justo pero llegamos.



El comienzo de la prueba es neutralizado hasta llegar a la Granja. Salimos en mitad del mogollón así que durante esos primeros kilómetros tocaba ir esquivando gente tratando de adelantar todo lo posible. El ritmo a pesar de ser neutralizado era bastante alto sobre todo si querías intentar adelantar todo lo posible en ese primer tramo. Ya en la Granja, casi sin darte cuenta comienzas a subir el puerto de Navacerrada en la cara conocida como las Siete Revueltas. Todavía aquí había mucha gente y aunque iba adelantando poco a poco, en realidad iba casi todo el tiempo metido entre pelotones.

Esta subida se me hizo durilla pero la verdad es que aún estaba fresco y con ganas así que me pareció menos exigente de lo que me había imaginado. El tramo desde Navacerrada hasta Cotos lo hice con un grupo y fuimos a toda pastilla, pero luego en la bajada de Cotos hacia Rascafría la verdad es que me lo tomé con bastante precaución. No quería arriesgar ni un pelo bajando y perdí unos cuantos puestos. Mucha gente se veía que bajaba muy bien pero había otros que la verdad daban auténtico miedo viendo como bajaban a lo loco con muy poca sensación de seguridad bajo mi punto de vista.

La segunda subida del día era el puerto de la Morcuera desde Rascafría, es decir, por su cara más larga pero al mismo tiempo más suave. Poco que comentar de este puerto, se sube realmente bien y es poco exigente, aunque ya los kilómetros empiezan a pesar y todavía queda un montón. En la cima del puerto estaba el segundo avituallamiento (el primero estaba en el puerto de Navacerrada). En este tampoco paré. Seguía llevando líquido en mis bidones y barritas en los bolsillos, suficiente para llegar hasta el tercer avituallamiento en el puerto de Canencia. Pero antes había que bajar el puerto de Morcuera. Este lo bajé algo más rápido, sobre todo en la parte final que tiene curvas bastante abiertas que se ven bien a pesar de que el asfalto tiene algunas zonas en un estado no muy bueno.


El puerto de Canencia subiendo desde Miraflores de la Sierra no es especialmente largo ni duro. De hecho tienes algunas zonas de ligera bajada en mitad del puerto hasta llegar a los dos últimos kilómetros donde ya si que pica para arriba con fuerza. Esos dos kilómetros no los llevé nada bien y me dejaron un poco tocado. Afortunadamente la parada en el avituallamiento que había en la cima del puerto para rellenar los bidones me vino bastante bien y en la bajada del puerto seguí recuperando.

Esta bajada, aunque también la hice con la debida precaución, ya no me adelantaba tanta gente como en las anteriores y los que lo hacían no me sacaban tanta distancia. De hecho lo que ocurrió durante estos dos últimos puertos es que en la subida solía alcanzar y adelantar a muchos de los que me habían adelantado durante la bajada previa. Eso me hacía seguir subiendo con bastante motivación a pesar de que los kilómetros ya pesaban.

El cuarto puerto, ya el último de la jornada, era el de Navafría. Era la primera vez que subía este puerto y la verdad es que le tenía ganas. Había subido una vez en coche a probar el esquí de travesía, pero la verdad es que no tenía casi referencias de la subida. Resultó ser una subida larga y bastante constante. Ya no subía con la misma alegría que el primer puerto, pero esto era para todo el mundo y adelanté en la subida a más gente que en cualquiera de los otros puertos. La verdad es que se me dio bien y me gustó este puerto. Queda apuntado para futuras “etapas serranas”.



La bajada de Navafría tampoco la conocía así que también me la tomé con precaución y volví a perder algunos puestos. A partir de aquí quedaban unos 40 kilómetros de terreno relativamente fácil, ya sin puertos pero con algunos repechos que todavía harían algo de daño. Nada más terminar la bajada del puerto empecé a ver pequeños grupos a tiro de piedra así que apreté bastante fuerte hasta conseguir alcanzarlos. Me ocurrió lo mismo con dos o tres grupos pequeños hasta que finalmente juntamos un grupo de pocas unidades con los que iban aguantando el ritmo que llevábamos.

Pero no acabó aquí la fiesta y es que aún teníamos un grupo bastante grande que se veía a lo lejos. Tuve dudas sobre que hacer, si intentar alcanzarlo o no, y más viendo que el grupo en el que iba no tenía pinta de estar muy por la labor de ayudar. Poco a poco fui acelerando casi sin querer con la ayuda de otro ciclista que daba buenos relevos inicialmente y nos fuimos los dos solos a por el grupo de delante. Nos tiramos unos 10-15 kilómetros realmente fuertes en los que poco a poco íbamos recortando distancias hasta que finalmente dimos caza a ese grupo. Fue un calentón de los buenos en los que ya me quedé prácticamente sin piernas.

A partir de ahí me tomé unos kilómetros metido en el centro del grupo, que era bastante grande y rodaba a buen ritmo. A rueda recuperé un poco y en los kilómetros finales incluso di algún relevo en el grupo, que cuando picaba un poco para arriba flojeaba un poco. Así nos fuimos acercando hasta la meta en Segovia donde aceleramos de nuevo el ritmo en los kilómetros finales. Incluso tuvimos un sprint para entrar en meta, en el que vi que ya no tenía piernas para casi nada :(.



Muy contento con el tiempo, consiguiendo el diploma de Oro que había ido buscando desde que miré como íbamos de tiempo al terminar el último puerto. En mi categoría había que hacer menos de 5h35m si no recuerdo mal para conseguir el diploma de Oro y según la organización hice 5h21 (desde la Granja que es donde acababa el recorrido neutralizado) a una media de 28.75km/h. Acabé en el puesto 487 de la clasificación general de un total de 2138 inscritos y 1973 participantes.

Los datos que grabé con mi Garmin 810 fueron estos: 163.4km en 5:40:33 a una media de 28.8km/h, con 3050 metros de desnivel positivo acumulado, 134ppm medias, 169ppm máximas, 189 vatios medios, 223 vatios normalizados y una cadencia de pedaleo media de 70rpm. Tanto en la potencia media como en la cadencia media se tienen en cuenta los períodos de bajada en los que no se va pedaleando (potencia y cadencia cero por tanto). Otro dato importante es que la potencia media máxima en un tramo de 20 minutos fue de 272 vatios, coincidiendo con la subida al primer puerto. Vamos, que subí ese puerto bastante fuerte :).



Tras terminar la marcha, buen avituallamiento para comer y beber lo que te apeteciera, ducharte en el polideportivo y en definitiva terminar de pasar el día. Me gustó mucho en general toda la organización de la marcha y lo pasé realmente bien. Fue dura si, pero lo llevé bastante bien y las piernas respondieron a la perfección. Me falta bajar un poco mejor, con más seguridad y con menos nervios, pero bueno poco a poco. Seguro que repetiré si no esta otras marchas cicloturistas de este tipo.

martes, 16 de septiembre de 2014

Travesía al Puerto de Gandía - La crónica

El día 15 de agosto participé en la Travesía al Puerto de Gandía. Esta si que fue una competición casi por sorpresa. Me enteré durante el fin de semana anterior, en el Triatlón Villa de Aranda buscando las clasificaciones del mismo di por casualidad con esta travesía. Ya en plenas vacaciones y sin tener ningún triatlón en mente salvo quizá el de Guadalajara a final de agosto (que finalmente no hice), me estaba costando encontrar motivación para nadar. Así que el tener una travesía a menos de 5 kilómetros de tu lugar de vacaciones era una buena oportunidad.

Sin pensármelo mucho me apunté durante la propia semana. Había dos opciones, ambas incluídas con el precio de la inscripción. Por un lado la Travesía al Puerto de Gandía de 2600 metros que empezaba a las 9:30 de la mañana y por otro una más cortita de 800 metros que era exactamente igual a la parte final de la travesía larga. En principio mi intención era hacer únicamente la primera, pero bueno tampoco descartaba inicialmente la segunda al 100%.


Allí me presenté con unas cuantas dudas. No sabía si nadar con el bañador únicamente, con el mono de triatlón, el traje trampa, … Así que me lo llevé todo y allí antes de la salida vi un poco como estaba el panorama para ver si había mucho triatleta por allí suelto. Y no vi más que un mono de triatlón, así que nadé únicamente con el bañador. Al igual que el año pasado en el Descenso del Navia, el chip había que llevarlo en una muñeca, y al llegar a meta había que levantar esa mano y dar con ella en el arco que allí había para que se marcase tu tiempo.

La salida se daba desde la playa, corriendo al principio unos cuantos metros como en los triatlones hasta ya comenzar a nadar. Había que nadar rodeando el espigón que separa la playa del puerto. Nos avisaron antes de empezar que había algo de corriente empujando hacia el espigón así que había que tener cuidado de no nadar demasiado cerca de las rocas. Una vez pasado el espigón se giraba a la derecha para entrar en el puerto y terminar unos metros antes de donde está el primer puente por el que se pasa con el coche por encima para llegar a Gandía Playa (donde está el restaurante el Hogar del Pescador).

Los primeros metros fueron bastante bien, nada que ver con los triatlones donde todo el mundo quiere coger buena posición de cara a la primera boya y hay muchos golpes. Aquí el ambiente era más relajada y el hecho de que el giro hacia la derecha por el espigón estuviera bastante lejos de la salida también ayudaba a que la salida fuese bastante limpia. Poco a poco vas cogiendo ritmo de crucero y trato de ir siguiendo pies de gente que lleva un ritmo que me parece bueno y que puedo aguantar hasta el final.

Llevo el Garmin programado como siempre que nado en aguas abiertas para que marque un lap cada 200 metros. Así aprovechando que vibra te das cuenta perfectamente y puedes ir echando la cuenta de los metros que llevas y los metros que te quedan para terminar. Toda esa primera parte por el exterior del espigón fui bastante separado del mismo, para no tener problemas con las corrientes como nos habían dicho. Había gente que si que iba más pegada, pero varios grupos si que íbamos bastante separados.

Una vez giramos a derechas me seguía notando bien de fuerzas así que intenté apretar un poco viendo que tenía gente un poquito más adelante a la que podía dar alcance. Me costó bastante pero lo conseguí y ya traté de aguantar a pies de ese grupo el resto de la competición. En esta parte de la prueba ya por el puerto se notaba que no había nada de oleaje. Eso si, de vez en cuando se notaba alguna corriente de agua bastante más fría de lo normal y también había a veces bastante olor a gasoil. Supongo que es algo inevitable al nadar por el puerto.

La parte final cuando ya empiezas a ver el arco de meta la verdad es que se me atragantó un poco. Veía que tardaba un montón en llegar y además iba echando cuentas con los laps del Garmin y veía que aquello iba a ser más largo de los 2600 metros que nos habían dicho en la salida. Y así fue. Conseguí adelantar al final a varios del grupito con el que iba, aunque creo que fue porque bajaron el ritmo y no porque yo lo aumentara. Y terminé la prueba dando el manotazo al arco de meta (dos veces, por si acaso :)).

Según mi Garmin fueron 2883 metros que hice en 53:08 a una media de 1:51min/100m que no es un tiempo para tirar cohetes, pero bueno es bastante mejor que la natación que hice por ejemplo en el Triatlón de Aranda. Acabé en el puesto 191 de 280 participantes, con un tiempo de 52:36 según la clasificación oficial.

Y poco más que contar, que finalmente hice sólo esta prueba y es que al terminar no me apetecía para nada estar allí una hora esperando y darme un buen calentón haciendo otros 800 metros.

No tengo fotos de esta prueba. He estado buscando por internet pero no he encontrado nada, así que creo que esta debe ser la primera crónica que escribo sin incluir ni una sola foto :(

lunes, 15 de septiembre de 2014

III Triatlón Villa de Aranda - La crónica

Continuando con el periplo de pruebas veraniegas, esta vez toca la crónica del III Triatlón Villa de Aranda, el día 10 de agosto. Coincidiendo con el fin de semana de inicio de mis tres semanas de vacaciones, esta fue la primera parada de un verano muy movido. Hasta allí nos desplazamos varios Diablillos, un total de 5 para disputar este triatlón olímpico sin drafting. Así continuaba con las competiciones sin drafting que he estado haciendo durante buena parte de la temporada.

Llevaba sin coger la cabra desde el día del Ironman, así que durante la semana previa la estuve preparando y salí con ella un par de veces. Las sensaciones buenas, pero lógicamente la postura cuando ya llevaba un buen rato acoplado empezaba a molestar un poco. Pero era lo que tocaba, ya que el circuito de esta prueba era ideal para usar la cabra, no como el del triatlón de Riaza que hice un par de semanas antes.

Lo primero que me gustó fue que junto con el dorsal nos regalaron a todos los participantes una botella de vino. Nada de camisetas técnicas, mochilas, bolsas o cosas de estas que los que competimos habitualmente tenemos a patadas. Buen detalle. Los boxes, junto al río, pequeños pero suficientes para una prueba pequeña como es esta. Así que a prepararlo todo y dirigirse a la zona de salida de la natación.

La natación se hacía en el río Duero. Dos vueltas de 750 metros. En cada vuelta había que hacer un tramo inicial con corriente a favor, hacer un giro de 180 grados y volver con corriente en contra. Así que había que tratar de seguir las “normas” de natación en ríos con corriente: nadar con corriente a favor por el centro del río y nadar con corriente en contra lo más pegado posible a la orilla. Como había estado haciendo bastante calor los días anteriores tocaba nadar sin neopreno así que me puse el “traje trampa”. Lo estrené en el Ironman de Zurich en 2013 y esta es la segunda vez que lo utilizaba en competición.



A pesar de ser poquitos participantes, me sorprendió bastante que la natación fue una de las más “sucias” con las que me he encontrado. Muchísimos golpes prácticamente de principio a fin. La verdad es que el río no es especialmente ancho en la zona por la que nadamos y supongo que el hecho de que todos queríamos ir por el sitio “correcto” tuvo bastante que ver. No me encontré nada bien nadando, fiel reflejo de que últimamente no he entrenado demasiado la natación y menos desde que comenzó el mes de agosto. Así que el tiempo que salió fue malo, bastante malo la verdad. Pero bueno, es lo que había y tocaba ya montarse en la bici y tratar de remontar puestos.

Al tener que quitarme el “traje trampa” perdí unos segundos en la transición así que comencé la bici con varios triatletas a la vista que habían nadado ligeramente peor que yo. Tuve un pequeño problema para meter el pie izquierdo en la zapatilla de la bici que tardé un poco en solucionar en marcha, pero rápidamente me puse manos a la obra a intentar recuperar posiciones.

En la transición me había adelantado mi amiga y compañera de equipo Anais, que había salido dos minutos más tarde que yo y me los había recuperado nadando. Así que el primer objetivo era tratar de alcanzarla. Me costó unos cuantos kilómetros. La verdad es que no había mucha diferencia de ritmo y de hecho desde que la alcancé hasta el final de bici las diferencias fueron mínimas. El recorrido era bastante rápido, aunque de vez en cuando había algún pequeño repecho que te hacía levantarte del acople y subir en posición convencional. Buen asfalto. La verdad es que me gustó.

En esos primeros kilómetros adelanté a unos cuantos triatletas pero también me adelantaron otros, algo que no me suele ocurrir en las pruebas sin drafting como esta. Como luego comprobaría viendo las clasificaciones, en general el nivel de la gente en bici fue bastante alto. Además de eso, tampoco es que me encontrase especialmente bien encima de la bici. Iba mirando los valores de potencia que conseguía meter y no eran nada del otro mundo, costándome mantener durante ratos largos valores superiores a 230 vatios. En las subidas si era fácil, pero luego en las partes llanas era donde realmente no conseguía mantenerlos mucho tiempo.

Y así fueron pasando los kilómetros hasta llegar de nuevo a boxes. Esta segunda transición fue normal, sin perder tiempo y ¡¡ a correr !!. Si la natación fue mala y la bici fue más o menos normal, la carrera a pie si que fue bastante buena. Aunque las sensaciones los primeros kilómetros no eran buenas, iba adelantando gente constantemente y como siempre, eso anima un montón. Había que dar dos vueltas a un circuito esencialmente llano pero con varios giros de 180 grados, un puente que subir un par de veces por vuelta y otra pequeña cuesta que iba haciendo mella sobre todo en la segunda vuelta.

Los pasos por kilómetro estaban siendo buenos, pasando casi todos por debajo de 4 min/km. El calor se empezaba a dejar notar en una de las zonas del circuito en la que no había nada de sombra y el sol pegaba de lleno. Seguía adelantando gente y la meta ya se veía bastante cerca. En la segunda vuelta, como siempre, empiezas a perder las referencias y ya no sabes muy bien si el que llevas delante está en la segunda vuelta o todavía en la primera, aunque muchas veces por el ritmo que llevan se puede deducir. En alguno de los varios puntos de giro tomaba referencias con otros compañeros de club o gente que conocía de otras pruebas, y con prácticamente todos vi que iba aumentando mi ventaja.



Al final terminé en el puesto 35 de un total de 126 participantes en la clasificación general con un tiempo final según la organización de 2:22:56 repartidos en 31:31 de natación, 1:11:50 de ciclismo (incluye las dos transiciones) y 39:35 de carrera a pie. En cuanto a los tiempos que tomé con mi Garmin, fueron estos:
- Natación: 1.42km en 31:34 a un promedio de 2:13 min/100m
- T1: 1:37
- Ciclismo: 41.05km en 1:08:53 con 324m de desnivel positivo acumulado, a 35.8km/h de media , con 149ppm medias, 161ppm máximas, 210w de potencia media, 229w normalizados y 84rpm medias
- T2: 1:11
- Carrera a pie: 10.03km en 39:39 a 3:57min/km con 162ppm medias y 170ppm máximas
- Total: 2:22:54        

Esta vez llevé el Garmin en el gorro para la natación, en el acople para la bici y en la muñeca para la carrera a pie, así que me fío más de que las distancias estaban bien medidas en la natación y la potencia sin ninguna interferencia como me ocurrió en Riaza.

La verdad es que el triatlón en general estuvo bastante bien organizado y me gustó, salvo quizá el tema de los golpes en la natación y el hecho de que no hubiese guardarropas, con lo que había que dejar la mochila con tus cosas al lado de tu puesto en la zona de transición. Afortunadamente no ocurrió nada, pero la verdad es que se lo pusimos muy fácil a los “amigos de lo ajeno”.

Por lo demás, ¡¡ un triatlón para repetir !!

lunes, 8 de septiembre de 2014

Isostar Extreme Man Riaza (short) - La crónica

​​Se ha terminado el mes de agosto y con el han terminado las tres semanas de ansiadas vacaciones. Y tan vacaciones han sido en muchos aspectos que se me ha acumulado el trabajo en lo que respecta al blog. En este mes he participado en unas cuantas competiciones así que manos a la obra con la primera de ellas, el Isostar Extreme Man de Riaza (distancia short) el 26 de julio.

Llevaba ya varios años con ganas de participar en este triatlón pero por unas razones o por otras nunca había podido hacerlo. Unas veces por coincidir con vacaciones o con otras pruebas a las que ya me había apuntado. Las dos razones principales por las que tenía muchas ganas de participar eran que se celebra en Riaza, muy cerquita del pueblo de mi madre y por sitios por donde he pasado montones de veces en bici, y la segunda es la distancia y el formato: 1000 metros nadando, 40 kilómetros de ciclismo sin drafting y 10 kilómetros corriendo. Es la primera vez que hacía un triatlón sobre esta distancia sin drafting.

A pesar de estar a menos de 20 kilómetros de la salida, tocó darse un buen madrugón ya que la prueba empezaba a las 8:30 y el hecho de tener las dos transiciones en sitios diferentes siempre complica un poco la logística. Afortunadamente me acompañó mi cuñado Roberto, lo que facilitó mucho la tarea además de los ánimos que me dio durante toda la prueba.



Lo primero fue dejar las cosas de correr en la T2, en Riaza, al lado del frontón. Zapatillas, visera y un par de geles, no había que preparar nada mas. La T1 era al lado de Riofrío, en el pequeño embalse en el que se hacía la natación. A pesar de que tuve alguna duda, decidí llevar la bici de ruta en lugar de la cabra. El circuito de bici tenía mucha subida y bajada.  De hecho prácticamente no había ningún trozo llano y creo que hice bien.

Después de prepararlo todo me dio tiempo incluso a calentar un poquito nadando. Sensación agradable al meterse en el agua ya que a pesar de ir con neopreno pensaba que iba a estar congelada y pasaría mucho frío, pero para nada. La temperatura era más que agradable. Una de las razones por las que me gustaba este triatlón era porque sólo se nadaban mil metros…jejeje. El circuito no tenía muchas complicaciones en cuanto a orientación y por supuesto nada de corrientes ni oleaje. Salida y a darse un buen calentón hasta la primera boya para situarse lo mejor posible y no recibir demasiados golpes. El resto de la natación sin demasiados problemas. La verdad es que fue bastante limpia y para como estoy nadando últimamente creo que lo hice razonablemente bien.

La primera transición estaba justo a la salida del embalse así que no había prácticamente que correr nada. Además tenía mi bici bastante cerca de la salida de la transición, así que mucho mejor. Los primeros kilómetros de bici son en bajada así que da tiempo a colocarse bien las zapatillas antes de empezar una pequeña subida y el falso llano hasta llegar a Riaza. La verdad es que en ese tramo fui realmente rápido y adelante a algunos que habían acabado la natación un poco por delante de mí.


A partir de Riaza empezaba el recorrido rompepiernas. Todo el rato toboganes y alguna subida algo más larga hasta llegar a el Negredo y vuelta por la misma carretera. He hecho bastantes veces ese recorrido, sobre todo el de vuelta, y a ritmo de entrenamiento se lleva razonablemente bien, pero a ritmo de competición la verdad es que se me hizo bastante duro. Aún así fui adelantando gente durante todo el recorrido de ida. Luego ya en la vuelta estuve casi todo el tiempo con la misma gente a la vista. A veces los adelantaba y a veces me adelantaban pero digamos que hicimos toda la vuelta juntos. Eso si, de drafting nada de nada, con un recorrido tan rompepiernas prácticamente no hacía falta ni poner jueces :). ​La bajada final casi llegando a Riaza permitía relajar un poco las piernas, aunque luego justo antes de la transición había una subida atravesando el pueblo, no muy larga, pero si dura en la parte inicial.

La segunda transición fue sin problemas. Tuve dudas antes de la carrera sobre si utilizar o no calcetines, pero al final decidí no hacerlo y correr sin ellos durante esos 10 kilómetros finales. Salí a correr a buen ritmo aunque las sensaciones en las piernas no eran nada buenas. En poco más de 2 kilómetros ya había adelantado a todos con los que había hecho los últimos kilómetros de bici. El recorrido era a dos vueltas y aparentemente llano, pero la verdad es que había una primera parte que picaba hacia arriba y la segunda era con terreno ligeramente favorable.

Durante esta primera vuelta seguía teniendo gente a la vista a la que poco a poco conseguía ir adelantando, así que parece que seguía llevando un buen ritmo, alrededor de 4 min/km prácticamente todos los kilómetros. Para acabar la vuelta había que entrar al centro de Riaza, pasando por la plaza y muchas de las calles céntricas. La verdad es que esa zona me gustó un montón y era donde había más gente animando. La segunda vuelta ya era más complicado distinguir si estabas adelantando a gente que estaba en la misma vuelta que tú o acababan de empezar a correr y estaban en su primera vuelta. También al terminar esta primera vuelta me di cuenta de que el recorrido era un poco largo como así corroboraría finalmente, y es que estaba pensado para que saliera bien la distancia del medio Ironman del día siguiente.



Mirando los ritmos cada kilómetro, fueron más o menos similares en esta segunda vuelta a los de la primera, pero la verdad es que tenía la sensación de que quizá me había relajado un poco. El caso es que pasaron los kilómetros y terminé la prueba entrando en solitario en la plaza de Riaza, esa en la que tantas veces he estado. Bonito final.

Terminé en el puesto 34 de un total de 403 participantes, con un tiempo oficial de 2:19:34, repartidos en 17:03 de natación, 1:18:19 de ciclismo y 44:12 de carrera a pie. En cuanto a los tiempos grabados con mi Garmin, fueron estos:
- Natación: 1.06km en 16:45 a un promedio de 1:35 min/100m
- T1: 2:18
- Ciclismo: 41.3km en 1:16:14 con 813m de desnivel positivo acumulado, a 32.5km/h de media , con 156ppm medias, 172ppm máximas, 211w de potencia media, 237w normalizados y 73rpm medias
- T2: 0:58
- Carrera a pie: 10.7km en 43:19 a 4:03min/km con 165ppm medias y 172ppm máximas
- Total: 2:19:32

Llevé el Garmin todo el rato en la muñeca y creo que en la bici hubo algunos problemas con la medida de la potencia. Creo que en algunas posiciones de la mano en el manillar no debe llegar bien la señal ya que vi varias veces marcar cero potencia y cero cadencia cuando realmente no era así. Cuando lo pongo en el acople de la cabra realmente está a una distancia superior así que no termino de entenderlo muy bien y posiblemente se trate de algún problema de apantallamiento de la señal. Aunque la verdad es que en este triatlón con tanta subida y bajada no lo miré demasiado.



En definitiva, un bonito triatlón que tenía muchas ganas de hacer y que por fin este año he encontrado la manera de conseguirlo. Eso si, veremos si en el futuro me animo a hacer la distancia medio Ironman, que es como originalmente nació este triatlón y que en esta ocasión se celebró el domingo, un día después de haberse celebrado la distancia “short”.

lunes, 28 de julio de 2014

Cercedilla Trail Race 25K 2014 - La crónica

​El pasado sábado 19 de julio participé por primera vez en una carrera de montaña “de las de verdad”, la Cercedilla Trail Race 25K. He participado un par de veces en la carrera de Navidad de Cercedilla, que se puede considerar carrera de montaña pero “de iniciación”. Esta vez también fue en Cercedilla, pero sobre una distancia de 25 kilómetros y con un desnivel positivo acumulado de algo más de 2000 metros. La verdad es que sólo de ver esta última cifra ya le entraba a uno el nerviosismo en el cuerpo. ¿No sería demasiado para debutar?.



Bueno, el caso es que allí me presenté la mañana del día 19. La carrera empezaba a las 9 de la mañana pero había que recoger dorsales, chip, … una hora antes y Cercedilla está a unos 50 minutos de casa, así que tocó darse un buen madrugón. Ya tenía todo preparado del día anterior: zapatillas, gorra, gafas, cinturón “porta-trastos”, geles, vaso, bidón, cortavientos, manguitos, … Una peculiaridad de las carreras de montaña es que suelen exigir un mínimo de material obligatorio para todos los participantes. En este caso el material obligatorio consistía en llevar móvil cargado, un vaso para usarlo en los avituallamientos, un depósito de líquido con capacidad de medio litro como mínimo y marcar todos los envoltorios de la comida que utilizases en carrera con tu número de dorsal.

En mi caso, además de ese material obligatorio decidí llevar unos manguitos y un chaleco cortavientos. Aunque los días anteriores hizo mucho calor, para el día de la carrera anunciaban descenso de las temperaturas de unos 10-12 grados. Teniendo en cuenta que subíamos a algo más de 2000 metros 3 veces durante la carrera, no costaba nada llevar algo de abrigo por si acaso. Los manguitos los utilicé desde el principio de la carrera y el chaleco lo llevé doblado en el cinturón y no me hizo falta usarlo. Para los que tengan curiosidad, este fue el material que utilicé en la prueba:

-    Pantalón corto Under Armour
-    Cinturón Salomon S-Lab Advanced Skin M Belt Set para llevarlo todo (incluyendo bidón flexible de Salomon de medio litro). Increíblemente cómodo y con más capacidad de lo que parece
-    Vaso plegable comprado en Decathlon
-    3 Geles Powerbar
-    Chaleco cortavientos Taymory
-    Manguitos Spiuk
-    Gorra Orca

A las nueve en punto de la mañana comenzó la carrera. Me coloqué bastante adelante en la línea de salida y lo primero que me sorprendió es que se empieza de manera muy diferente a las carreras de asfalto que estoy acostumbrado. Nada de salir a degüello adelantando a todo el que puedas. Aquí la salida era tranquila. Todo el mundo sabe lo que hay por delante y en cuanto llega la primera subida ya cada uno se va a comenzar a colocar en su sitio real. Y así ocurrió. Tras un kilómetro por las calles de Cercedilla y enfilando ya el primer camino que nos mete en el circuito comenzamos a subir. Tras unos 150 metros de subida los que iban primero se empiezan a parar y dan la vuelta diciendo que nos hemos equivocado. ¡ Mal empezamos !. Unos metros antes había una flecha pintada en el suelo hacia la izquierda, pero los trozos de cinta de color naranja que nos habían dicho que había que seguir eran de frente y ese fue el camino que seguimos inicialmente. Así que nos encontramos con un tapón tremendo de gente que ya había tomado el camino correcto.



Las subidas son bastante fuertes. A ratos intento correr pero la verdad es que no merece la pena. Se va igual de rápido o más andando. Cuesta adelantar en muchos tramos porque a pesar de ir más rápido, los caminos son bastante estrechos y no se encuentra el hueco. Así que esos primeros kilómetros son bastante entretenidos buscando la manera de adelantar todo lo posible. Hasta el kilómetro 7 se iba subiendo todo el rato, pasando de los 1195 metros de Cercedilla a los 2005 de la Peña del Agüila. De ahí un par de kilómetros de descenso hasta el Collado Marichiva donde estaba el primer avituallamiento. Por supuesto, paré en el avituallamiento como hacía todo el mundo a comer algo y beber un poco usando el vaso que te obligaban a portar.

Ya me voy dando cuenta de como va a ser la tónica de la carrera, adelantar gente en las subidas y ser adelantado en las bajadas. Muchos se tiran para abajo como aviones, casi sin mirar ni donde ponen los pies y a una velocidad un poco temeraria bajo mi punto de vista. Imagino que será cuestión de experiencia y confianza el ser capaz de bajar así de rápido. Yo no quería ni caerme ni torcerme un tobillo así que las bajadas las hacía con bastante calma, a la velocidad a la que me notaba seguro de que iba controlando lo que hacía.

Tras subir de nuevo por encima de los 2000 metros y hacer algún pequeño tramo de “escalada”, usando pies y manos, vino el segundo avituallamiento en el Puerto de la Fuenfría, kilómetro 12.7 de la carrera. A partir de aquí quedaba un par de kilómetros de descenso y de nuevo una dura subida para salvar 500 metros de desnivel en apenas tres kilómetros, para terminar con un largo descenso hasta llegar de nuevo a Cercedilla. Las subidas empiezan a pesar, todo el rato andando, apoyando las manos en las rodillas para ayudar un poco y apretando los riñones, que por cierto, ya empezaban a quejarse también. Casi todo el rato mirando al suelo. Tanto es así que incluso me di un pequeño golpe en la cabeza con una rama por no ir mirando al frente en una subida :).



Ya las posiciones a partir de mitad de carrera estaban bastante estables. Las caras de las personas que adelantaba eran las mismas que ya conocía de antes y algunos seguían pasándome bajando pero en general se puede decir que iba corriendo con la misma gente todo el rato. El tiempo se me estaba pasando volando casi sin darme cuenta. A las 3 horas de carrera llegué al último avituallamiento en el kilómetro 20. Se nota que ya vamos todos cansados, y los tropezones con ramas, piedras, … empiezan a ser frecuentes. Veo más de una caída y torcedura de tobillo, así que yo sigo con cuidado, bajando sin prisa pero sin pausa y mirando bien donde pongo los pies.

A partir de este último avituallamiento el recorrido era un poco más sencillo, por caminos y pistas más anchos. A pesar de eso, a falta de unos dos kilómetros para meta, cuando estábamos corriendo por un sitio amplio y fácil dejamos de ver las balizas de plástico naranja. Nos paramos de repente todo el grupito de 10-12 personas que íbamos corriendo más o menos juntos y empezamos a buscar. Empiezan los nervios según van pasando los segundos y no encontramos nada. Resulta extraño, ya que hasta ese momento había estado todo muy bien indicado. Hasta que llega un momento en que uno nos grita que había visto a gente corriendo por una pista muy amplia que había a nuestra derecha pero mucho más abajo. Sin pensarlo dos veces, después de haber perdido unos 2 minutos buscando, nos tiramos a lo bruto hacia abajo atravesando lo que se nos ponía por delante, incluyendo una vaya de alambre de espino.

Se notaba la tensión en el ambiente por el tiempo perdido así que en cuanto llegamos al camino, sabiendo ya lo poco que quedaba, nos pusimos a correr como locos. Ya el terreno era muy fácil y no había problemas. Conseguí adelantar a todos los del grupo que nos perdimos y reconocí a varias caras también de gente que había adelantado hacía ya muchos kilómetros.

Al final terminé entrando en meta con un tiempo final de 3:37:36 para una distancia de 26.67km. El resto de datos interesantes de mi Garmin fueron los 2097 metros de desnivel positivo, pulso medio de 148ppm y máximo de 176ppm. Según la clasificación oficial mi tiempo fue de 3:37:32, terminando en el puesto 26 de la clasificación general y 5 de mi categoría. La verdad es que muy bien, no me esperaba a priori estar tan arriba en la clasificación, aunque por otro lado ya durante la prueba en los avituallamientos nos cantaban que andábamos por esos puestos aproximadamente.

Y no se me ocurre mucho más que contar. En general me ha gustado mucho la experiencia, aunque hubiera preferido un recorrido más “corrible” y menos “andable”, pero bueno estas carreras suelen ser así y más por esta zona. Muy buen ambiente, quizá menos competitivo y más buen rollo que en muchas carreras de asfalto. Seguro que repetiré. Eso si, al día siguiente parecía que me había pasado un tráiler por encima. Dolores en la base de los dedos de los pies, soleos, cuádriceps, glúteos, lumbares, … Se pasaron pronto salvo las de los cuádriceps que me duraron tres días :). La falta de costumbre a este tipo de ejercicio y el frenar tanto en las bajadas tuvieron la culpa, sin duda.

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