martes, 3 de mayo de 2011

El día del resquicio - La crónica del triatlón de Fuente Alamo, by Isaac Reguera

Este triatlón ha sido muy especial por muchas razones, así que la crónica también va a tener algo de especial. Va a ser doble. En esta entrada está la crónica que ha escrito mi amigo y compañero de club Isaac Reguera, y en la siguiente que publicaré a continuación estará mi crónica. Dos puntos de vista del mismo triatlón, vivido de manera muy parecida en ocasiones y en otras de manera muy distinta.

Aquí va la crónica de Isaac Reguera:

No podía decir precisamente que venía con la moral por las nubes a este triatlón. Después de la cronoescalada de la concentración en Oliva con todos los Diablillos, me quedé un poco 'tocado'. Aunque el resto de los días allí sin embargo, mis sensaciones no fueron malas, lo que me hace pensar (y soy el único) que estoy mejor de lo que demostré en aquel fatídico día.

Y con este panorama, una semana después me presento en la salida de Fuente Álamo, con el ánimo de darle guerra a Alex, pero sin demasiadas esperanzas de arrebatarle la victoria. No en vano, lleva todo el año demostrando que está muy fuerte tanto en la bici como en la carrera a pie. Mi única esperanza era sacar algo de ventaja en la natación, que después pudiera administrar al menos hasta la subida del puerto. Complicada estaba la cosa.

El desplazamiento lo hago precisamente con Alex, para darle más 'bola' al pique que tenemos. Cuatro horas de viaje dan para mucha conversación acerca de la prueba y de 'las supuestas estrategias'. Por el camino, coincidimos con más diablillos, que hacen más amenas las paradas.

Juntos llegamos a Fuente Álamo y al polideportivo, centro neurálgico de nuestro fin de semana triatlético. Cena, grupeta de diablillos, risas, comentarios, apuestas (ni una por mi, como era de esperar, jejeje), fotos, ganas de disfrutar y esperanzas de que la élite que se presenta en la prueba (Pedro Miguel Reig, Jordi Pascual y Ramón Ejeda) hagan algo grande. Luego, vaciar los coches, meter todo en el polideportivo, intentar dormir (para algunos fue más intento y para otros, más realidad) y descansar lo máximo posible.

El campamento de los Diablillos en el polideportivo

A la mañana, desayuno y preparativos para el triatlón, aderezados con algunas compras en el mercado triatlético del polideportivo y enseguida, bicis al camión que las lleva a la playa de Mazarrón, comida y siesta. Alea jacta est.

El autobús nos lleva hacia la T1, en Mazarrón. Los nervios se palpan en el ambiente. Preguntas sobre el recorrido, suspiros, bufidos, últimas bravuconadas, ya estamos aquí.

Todo colocado en boxes. Salimos a las 17:30 h. Somos la última salida y más numerosa. Casi todos los diablillos salimos juntos.

Un poco de natación para calentar, aunque no demasiada. El mar está como un plato. El tiempo está genial para competir, sin demasiado calor, ni sol. Nubladillo. No parece que vaya a llover tampoco. Que más se puede pedir...

'Triatletas, estáis a las órdenes del Juez de Salida'. No fue literalmente la frase que dijo la oficial, pero suficientemente cercana para que nos fuéramos haciendo a la idea de lo que se nos venía encima. Meeeeeeeeeeeeecccccccc. Todos a correr hacia el agua. Alex y yo, en el lateral izquierdo. Ahora sabemos que no fue la mejor elección.

No soy de los primeros en entrar en el agua, pero la salida no es del todo mala. Las boyas se ven perfectamente. Desde el principio voy muy concentrado en nadar lo mejor posible, sin relajarme, sin acomodarme y con la mejor técnica que pueda. Pero empiezo a llevarme demasiados golpes, sobretodo desde el lado izquierdo. Alguno cree que mi cabeza es como un balón. A medio camino de la primera boya, otro nadador trata de llevarme hacia la izquierda insistentemente (la corriente es en este sentido), desviándome de la trayectoria correcta hacia la boya. Tengo que pasar por encima de él y no de una manera muy ortodoxa... es lo que hay. Esto supone ya un pequeño parón. De esta manera alcanzamos la primera boya, donde nos llevamos algún viaje más. Demasiados llegamos juntos aquí.

De la segunda boya a la tercera, el nado es el más fácil de todos, ya que la corriente es completamente a favor. Sin embargo, al estar entre grupo tan grande, sigo recibiendo algún que otro golpe. Yo, concentrado en nadar lo mejor posible.

En la segunda boya, algún golpe más, intentando mantenerme en el grupo que iba. Aquí, en paralelo a mi, veo a Alex. En ese momento pienso que 'El Desafio Reguera vs. Piñeiro' se ha terminado y solo me queda disfrutar de lo que queda de triatlón, aunque aprieto un poco más los dientes, intentando sacarle aunque sea un solo segundo a Alex... ni con esas! Cuándo me incorporo para pasar por debajo del arco, el acaba de levantarse conmigo. Creo que este año vamos a nadar muy juntitos.

15' 44” para 960 m según el Garmín de Alex, que indica que hemos hecho la natación bastante bien en cuanto a trayectoria, aunque bastante mal por lo demás. Y eso que mis sensaciones en este segmento, son de haber nadado según las sensaciones de la piscina.

Salgo del agua, intentando hacer la transición lo más rápida posible. Cuando llego a la altura de la Bottecchia, ya se que hemos nadado mal. Raúl Colas y Carlos Montejo están allí y Manu ya se ha marchado. Al menos, soy rápido en la transición y salgo el primero.

Enseguida salgo sin calzarme las zapas. Llevo gente por delante y quiero estar en un grupo antes de llegar a la subida y sacarle todo lo que pueda a Alex, antes de esta.

En poco tiempo, estoy en la grupeta de Manu. Al alcanzarla, también llega Alex. Aprovecho para calzarme las zapas, antes de empezar a subir. El 'Desafío Reguera vs. Piñeiro' empieza ahora.


Una vez terminada la carrera, todos los Diablillos con la sudadera que nos regalaron

Alex se coloca en cabeza del grupo. La cosa está que arde. No veo a Manu muy por la labor, así que decido que mi rueda es la de Alex y me coloco tras él. Trataré de aguantar hasta donde pueda.

Alex lanza un ataque, aunque no demasiado convencido. Aguanto su rueda, pero para mi sorpresa, soy el único del grupo que lo hace.


Alex ya ha comenzado su estrategia. No mira para atrás. Solo vamos pasando gente colocada siempre a la derecha. No hay triatletas. Solo dorsales que pasar. Nosotros por el centro de la carretera. Muy pocos intentan seguir nuestra rueda... ninguno lo consigue. Estoy sorprendido, ya que el ritmo no me parece tan agónico. No dejamos de pasar grupetas.  En esta parte, para mi hay dos triatlones. Uno es al que he venido a participar. Otro es el mío contra Alex.

Los kilómetros pasan. Me pregunto hasta que kilómetro aguantaré. Espero aguantar al menos hasta la Casa Rosa. De momento, la cosa va bien, a 167 pulsaciones, pero bien. La subida me recuerda a un video de uno de los Tours de Miguel Indurain, donde Jean François Bernard hacía la subida del Tourmalet para él. La diferencia estriba en que Alex está tirando para sacarme distancia, no para ayudarme.

También los diablillos van cayendo. Después de Manu, Jaime Porras y Pedro García, luego Javi Pulido sobre el kilómetro 8. Pero no hacen ademán de seguirnos.

Kilómetro 9,1. La parte más dura. Comienzo a quedarme. No ha habido ataque, simplemente la fuerza de Alex, hace que no le pueda seguir. Pero no voy perdiendo mucho. Un grupo que venía ahora si, con nosotros, intenta seguirle. Pero el ritmo de Alex es muy fuerte y va dejando 'un reguero de sangre y cadáveres' a su paso.

Corono. Sigue mi sorpresa. La subida se me ha hecho muy corta. Vuelvo al triatlón original. Vuelvo a la Prueba en la que no solo compito contra Alex, sino contra todos los triatletas. Mi intención es enlazar con el grupo que ha destrozado Alex y tratar de perder el mínimo tiempo con él. Pero estoy solo. Recupero un poco y bajo lo más rápido que puedo. En el llano tiro para alcanzar al grupo, pero es complicado. Por detrás, un chaval del CTOA llega a mi altura y me da un relevo. Parece que va a ver entendimiento. La verdad que me es de gran ayuda. Tratamos de alcanzar a la grupeta de delante, pero no acabamos de hacerlo. Vamos a 45 km/h y no logramos enlazar con el grupito de delante!!

En el kilómetro 20, estoy cansado de la persecución. ¿Hago un último intento desesperado o reservo fuerzas para la carrera? Ahora o nunca. Durante dos kilómetros tiro con lo que me queda. El cuenta marca 52 km/h! Y aún así no logro enlazar!

Me rindo. Una vez decido abandonar, al poco tiempo me alcanza una grupeta donde se encuentra Javi Pulido, al que ya daba por muerto. Nada más lejos de la realidad. Si se que vienen ahí, nunca hubiera hecho el intento.

Entro en el pueblo con ellos pensando que quizás pague el esfuerzo realizado en el llano. Javi se coloca delante para entrar de los primeros en la T2. Yo voy en el lateral derecho.

Me desmonto de la bici muy bien y entro lanzado a la moqueta, intentando ser lo más rápido posible. Cuando voy alcanzando mi dorsal en el pasillo, veo que Alex está terminando de calzarse para salir a correr! Todavía hay un atisbo de esperanza.

Coloco la bici. Casco fuera. Gel, al tirante. Zapas. Go, go, go!

Llegando a la T2, Puli en primer plano e Isaac un poco más atrás

Primera mirada. Alex ha salido de la transición. Javi la ha hecho más rápida que la mía y me lleva unos cinco segundos. Mis piernas parecen que responden bien. Vamos a ver como se da el último segmento!

Voy situando referencias. Parece que Javi va muy fuerte. No me da la impresión de que le vaya recortando, aunque mi intención es poco a poco, acercarme a él. No veo a Alex. Ah, si! Está como al doble de distancia. No se si va bien o mal. Si le estoy recortando o no. Habrá que ver como evoluciona la carrera.

En estas estaba yo, ya alejandome de boxes, casi en la calle principal del pueblo cuando un diablillo me pasa como si volara y me saluda. Es Raúl Colas!! ¿De dónde sale este? Lleva un ritmo buenísimo. Otra vez. Ahora o nunca. A rebufo, hasta que reventemos uno de los dos. Con el impulso de Raúl, nos acercamos a Alex de manera bestial. La carrera toma otro sentido.

Sigo con Raúl. Hacemos el 65% de la primera vuelta juntos, pero en el segundo giro a derechas, 'pega el petardazo'. Intento mantener el ritmo que llevábamos. Alex está muy cerca. Sin duda, Raúl ha sido una 'gran liebre' y me ha echado un cable muy importante sin pretenderlo.

Tengo a Alex a tiro. Otra vez esa sensación. Solo existe un triatlón. Alex y yo. No hay nadie más. No veo a nadie más. Y así va a ser hasta el final.

Final de la primera vuelta. Alcanzo a Alex. La carrera comienza de nuevo.

Dudo. ¿Me quedo a la espalda, recupero y aprovecho el mejor momento? ¿Lo sobrepaso aprovechando que llevo mejor ritmo y trato de descolgarle? Me puede la impaciencia y tras unos breves momentos de incertidumbre, decido mostrarme y ponerme delante a tirar durante la bajada. Hacemos el primer giro de 180º. Creo que va sufriendo, pero no miro atrás. Se que está ahí, hay que seguir tirando. Lo que antes habíamos bajado, ahora hay que subirlo. Sigo delante. Mis piernas van bien. Están respondiendo. Pasamos el avituallamiento. Hoy no necesito agua.

Cambiamos de calle. Giro de 90º a derechas. Ahora vamos en paralelo. Alex se deja ver. Es algo psicológico. Es la manera de decir que todavía no se ha rendido. Pero mientras estamos bajando la calle, tres triatletas ocupan todo el ancho. Yo voy mejor situado y me zafo enseguida, pero a Alex le hacen tapón. Esto me hace situarme de nuevo en cabeza. Es el momento. Mi momento. Tiro de nuevo en la bajada. Vigilo a Alex que viene detrás. Hay un metro, tan solo un metro. No acaba de descolgarse.

Isaac llegando a meta, tras haberlo dado todo

Entramos en el descampado cuadrado que sirve para hacer el último giro de 180º y enfilar la larga recta de meta. Estoy delante, pero a la salida del cuadro, Alex se vuelve a colocar en paralelo. Hay un breve cruce de miradas. Comienza la subida. Ocurre lo inevitable. Sabía que sería aquí. Alex utiliza su última baza. En la parte más dura de la subida, lanza su ataque. No me quedan cambios, no puedo seguirle. Pero todavía no está todo perdido. La distancia no es tan grande. Si le pasa factura este esfuerzo, en la parte llana quizás pueda darle alcance. Todavía queda mucho para la meta. Lo intento. Me acerco. Pero ya es imposible. Siete segundos tienen la culpa. Las caras lo dicen todo. No nos hemos reservado nada. Hemos jugado nuestras cartas y lo hemos disfrutado al máximo. Y aunque no me haya quedado con la guinda del pastel, me siento ganador. Hoy me he demostrado que a pesar de los malos momentos, hay que seguir creyendo en uno mismo.

Con tanto correr, hemos vuelto a acercarnos a Puli, que entra a diez segundos de Alex y a diecisiete de mi. Hoy se ha tomado la revancha del Campeonato de España de Duatlón en Soria.

Gracias Alex, por brindarme la mejor competición que haya disputado hasta el día de hoy. Espero que sea la primera de muchas más.

3 comentarios:

Isaac 3 de mayo de 2011, 23:30  

No es por nada, pero también estoy genial, jajajajajaja!! Buenas fotos, buenas crónicas y un gran recuerdo!! A por el siguiente!!

acorroto 4 de mayo de 2011, 8:35  

asi da gusto chavales, Isaac no se si te das cuenta del gran salto que has dado. Me alegro!!, Creo que eres el ganador moral tanto de Elche como Fuente Alamo.(Mas en esta ocasion ya que en Elche hubo otros 2 carrerones de Alex y Jose)

Isaac 4 de mayo de 2011, 21:21  

Gracias, Alex! Todavía no estoy muy seguro de ese salto que comentas. Deberá confirmarse en el Clasificatorio de Madrid. A partir de ahí, veremos. Muchas gracias por tus palabras, animan mucho. Más cuando no venía muy convencido de la Crono de Oliva.

Alex a la Liga de Clubes!!

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