martes, 3 de mayo de 2011

XXII Triatlón de Fuente Alamo - La crónica

Han pasado ya más de dos días desde que terminó la carrera y tengo tantas imágenes en la cabeza, tantos momentos grabados que tengo que reconocer que me ha costado ponerme a escribir. Normalmente, dos días después de una carrera me suele resultar sencillo escribir por que ya está todo más reposado y ordenado en la cabeza, pero esta vez no es el caso. De todos modos, voy a escribir la crónica y no me importa si queda algo desordenada si de esa forma consigo plasmar en palabras la mitad de las emociones vividas este fin de semana.

El cartel de la prueba

Me apunté a este triatlón un poco empujado por mi posible situación dentro de unas semanas, donde quizá no esté en España y me resulte bastante complicado completar lo que queda de temporada. Así que, a pesar de lo cargado de competiciones que iba a estar el mes de abril, decidí apuntarme por varias razones. La primera como decía por hacer el mayor número de triatlones antes de mi posible marcha a Inglaterra. La segunda por lo bien que todo el mundo me había hablado de este triatlón. La tercera, por mantener una nueva edición de mis duelos con Isaac. Por todas estas razones no me arrepiento en absoluto de haberme apuntado, y es que como podréis leer a continuación este ha sido con diferencia el triatlón más emocionante que he vivido en mi corta vida triatlética.

La semana previa a la carrera fue bastante irregular en cuanto al ritmo de entrenamientos. Llegué bastante fundido de la concentración y las dos competiciones de las semanas anteriores así que el objetivo era recuperar, descansar y hacer entrenos suaves. El martes cometí el error de ir a entrenar estando realmente cansado, y así pasó, que tuve unas sensaciones horribles corriendo y decidí no quedarme a nadar para dormir lo máximo posible. Notaba que era eso lo que necesitaba, horas de sueño por todos lados. Afortunadamente el miércoles y jueves las sensaciones fueron mejorando y con el descanso obligado del viernes por el viaje parece que todo estaría a punto para el triatlón del sábado.

El viaje lo hice con Isaac. El pique estaba ahí, pero llevándolo como siempre con mucho humor y todo muy sano, lo habitual. La verdad es que se me pasaron volando los kilómetros y antes de que me diera cuenta ya estábamos cenando en Fuente Alamo y colocando todo en el polideportivo donde pasaríamos la noche del viernes y sábado. Nos acostamos sobre la una de la mañana más o menos. Y empezó la noche del calvario. Eran las tres y media de la mañana y no había conseguido pegar ojo todavía. Tenía a mi lado a una especie de búfalo en celo roncando como un auténtico energúmeno y no había manera de hacerlo callar. Ni con tapones en los oídos, ni haciendo ruiditos, nada, no me dormía y me empecé a agobiar. Así que tomé la decisión de vestirme y largarme al coche. Allí conseguí dormir algo, poco y mal pero al menos algo descansé.

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El campamento base de los Diablillos en el polideportivo

El sábado por la mañana, desayuno y visita a los chiringuitos que montaron al lado del polideportivo para saciar el ansia consumista de todo triatleta que se precie. Yo no piqué, aunque si tenía pensado algún caprichito al volver del triatlón, pero para mi sorpresa por la tarde-noche ya lo habían desmontado todo y no quedaba ni rastro. Ya se empezaban a palpar los nervios en el ambiente, sobre todo por parte de los primerizos en la expedición de Diablillos.

Damos los últimos toques a la bici antes de dejarla en el camión que la llevaría a los boxes de Mazarrón y desde entonces hasta las dos y media más o menos me paso el tiempo durmiendo, con la salvedad de la hora de la comida. Ya en el autobús camino a Mazarrón todo son preguntas, ya que hacemos el recorrido inverso al que luego haremos en bici. Viendo las curvas peligrosas de la bajada, los tramos duros de la subida, la famosa casa rosa a falta de unos 2 kilómetros para la cima, ...

Una siestecita después de comer

Y antes de que nos demos cuenta ya estamos allí, en Mazarrón, con el neopreno puesto y metidos en el agua para calentar un poco. El mar, perfecto, sin olas, con muy poca corriente y a una temperatura fresquita pero buena para nadar. Salgo en la última salida, en la categoría absoluta masculina junto con un montón de Diablillos: Raúl, Carlos, Puli, Carlos Montejo, Isaac, Manu, Jaime, Pedro, ... (creo no dejarme a ninguno). Me coloco en el lado izquierdo, junto con Isaac. Parecía un buen sitio para nadar recto, pero luego vimos que nos confundimos los dos.

Se da la salida y salgo justo detrás de Isaac. Tras un par de delfines empezamos a nadar y recibo una patada suya en plena nariz bastante fuerte (¿sin querer?, por supuesto...jejeje) que me deja un poco tocado. Sigo nadando a sus pies pero somos muchísimos y hay demasiados golpes y alboroto por todos lados. Antes de llegar a la primera boya ya le he perdido así que sigo a lo mío intentando pillar pies de gente que parece llevar un buen ritmo. Las sensaciones son buenas, de ir apretando como en las series de la piscina. En la primera boya de nuevo mogollón, recibo un palo, reparto otro, ... y otra vez un poco de tranquilidad hasta la segunda boya, donde se repite de nuevo la historia.

Encaro la última parte de la natación pensando que había nadado bastante bien, sin aflojar en ningún momento y con sensación de haber ido bastante fuerte. Al ponerme de pie y empezar a quitarme el neopreno oigo mi nombre. Es Isaac que está justo a mi derecha. Ya van dos carreras en las que hemos hecho exactamente el mismo tiempo sin haber nadado juntos más que el comienzo del recorrido. El tiempo, 15:38 por mi Garmin y 15:44 según la organización. La verdad es que no lo miro en carrera y, aunque al salir con Isaac me animo y pienso que la cosa va bien, veo en boxes que ya no hay ningún Diablillo. Todos han nadado mejor que nosotros. Al terminar la carrera vi que el Garmin había medido 960m (y bastante rectos como se puede ver en la trayectoria que seguí), que para un tiempo de 15:44 da una media de 1:38 min/100m. Al meter los datos en SportTracks calcula 910m, que da una media de 1:42 min/100m. Así que, aunque al resto de la gente le salió mejor que a mi, creo que no fue un mal tiempo de natación y quizá fue la mala colocación en la salida y el haber recibido tantos golpes lo único que si estuvo mal.

El recorrido que hice durante la natación, bastante recto creo yo

Salgo de la T1 y cuando estoy a punto de montarme en la bici me embisten por detrás y me hacen perder unos segundos en los que Isaac se me termina de escapar (había salido de la T1 unos segundos antes que yo). Me coloco rápido las zapatillas y empiezo a apretar. Me animo al ir cogiendo Diablillos y llego al grupo de Isaac donde también estaba Manu. Respiro un poco y doy un primer ataque para ver como respira el grupo. No a tope pero si fuerte y desde entonces dejo de mirar atrás. Se que Isaac se ha pegado a mi, su respiración es inconfundible.

Sigo pasando gente sin mirar atrás subiendo fuerte pero sin la sensación de ir "super" como otras veces. Además, el seguir escuchando la respiración de Isaac no me ayuda precisamente desde el punto de vista anímico. Empiezo a pensar en si voy subiendo bien, si es que Isaac está haciendo un carrerón, si me estará pasando factura la noche casi en vela, las competiciones de las semanas anteriores, ... En fin, que sigo a lo mío y finalmente Isaac termina cediendo sin ataques, a base de ritmo y más ritmo. No se realmente cuando le he soltado, así que tampoco soy muy consciente de si habré conseguido abrir mucho hueco o no. Al llegar a la cima, alrededor del kilómetro 10.5, tengo a tres o cuatro triatletas a unos 50 metros y me tiro en tromba a por ellos para hacer la bajada y el llano juntos.

Y para mi sorpresa ocurre lo mismo que en Soria. El grupo de bici era un desastre. Parece que empezamos a organizarnos en los últimos 10km que son llanos picando hacia abajo pero tras un primer intento en que sólo entramos 2 a relevos la cosa se empieza a parar, eso si con los latigazos correspondientes en todas las rotondas. Así que a 5km de la T2, en vista de que había otro grupo delante no muy lejos decido atacar de nuevo en lo que ahora creo que fue el segundo error que cometí en esta carrera. Me pego un buen calentón rodando a más de 50km/h acoplado durante unos 4 km y consigo acercarme muchísimo a ese grupo, pero finalmente no consigo cazarlo y ya llegando a la transición me cogen a mi por detrás.

Llegando a la T2 tras el esfuerzo en balde de coger al grupo que tenía delante

La T2 salió bastante bien, sin sobresaltos, pero nada más salir a correr veo que las cosas no van muy bien. Llevo el gemelo izquierdo bastante tocado, quizá por el sobreesfuerzo en bici para nada. Me va avisando de que se va a subir en cualquier momento así que durante el primer kilómetro y medio voy corriendo con bastante cuidado. En la primera bajada de la primera vuelta me pasa Puli como un avión y ni le intento seguir, a pesar de que el gemelo parece que ya va algo mejor. En la subida tras el giro de 180º veo que deja de sacarme distancia y se mantiene más o menos a unos 15 segundos. Pero por otro lado también veo como por detrás vienen apretando bastante fuerte Isaac y Raúl. En el segundo giro tras la segunda bajada de esta primera vuelta veo que Raúl parece haber cedido un poco pero Isaac se ha acercado mucho más. Parece inevitable que me va a dar alcance.

Y efectivamente así fue. Nada más comenzar la segunda vuelta, justo al momento de que nos den la pulserita Isaac me pasa y se tira en trombra en esta primera bajada de la segunda vuelta. Me toca apretar muchísimo los dientes para que no me suelte, y es que en algún momento abrió un pequeño hueco de 2-3 metros que a punto estuvo de ser decisivo. Hacemos el giro de 180º y ahí ya se que hacia arriba Isaac flaquea un poco así que me pongo en paralelo. Realmente fue un movimiento más táctico y estratégico que otra cosa, para decirle "sigo aquí, no te creas que ya me has ganado".

Isaac a punto de darme caza. Las caras lo dicen todo

Aunque voy tocado, en el fondo voy contento "sufriendo". Había visualizado varias veces un final de carrera así desde hacía tiempo, jugándote el ganar a un amigo con el que compartes cientos de horas de entrenamiento en los últimos metros. Y aunque tengo que reconocer que en este triatlón, por el tipo de perfil de la bicicleta, no esperaba que estuviese todo tan igualado, la verdad es que Isaac estaba haciendo un carrerón y el final iba a ser apoteósico. La sonrisa y los gritos de ánimo de Manu al vernos correr juntos a falta de tan poco para llegar a meta lo decían todo. Ya en meta nos dijo que le dieron ganas de pararse para ver como terminábamos. La de veces que abré visto en carreras por la tele, en resúmenes de triatlones, ... este tipo de finales, pero nunca había estado metido de lleno en uno siendo el protagonista.

Ya sólo quedaba una bajada y la subida final. No nos hablamos en ningún momento, estaba todo dicho y los gestos durante la carrera hablaban por si mismos. De hecho pasamos en este último tramo a JAM y a Carlos pero ni los saludamos a pesar de recibir sus ánimos. Ibamos "a tope full", el resto de triatletas habían desaparecido y sólo quedábamos dos: Isaac y yo. Tenía muy claro lo que tenía que hacer, aguantar como fuese en la bajada y en cuanto diésemos el último giro de 90º apretar con todas mis fuerzas para intentar soltar a Isaac en la subida final. Los dos conocíamos perfectamente la táctica que cada uno iba a emplear. Isaac tiró muy fuerte en la bajada y de hecho estuvo a punto de dejarme en un momento en el que me quedé un poco encerrado entre otros dos triatletas. Pero no lo consiguió. Tras el giro apreté los dientes, cerré los ojos unos segundos y corrí todo lo rápido que podía en ese momento, consiguiendo que las piernas me doliesen como nunca.

Poco antes de ser cazado por Isaac, aquí con mejor cara

Al final de la subida, a falta de unos 200 metros miré para atrás por primera vez y no conseguía ver a Isaac. Imaginaba que le había dejado atrás, pero no le veía a lo lejos así que volví a mirar por si acaso estaba tan pegado a mi que quizá no me había dado cuenta. Miré de nuevo a ambos lados y no estaba, así que ya parecía todo hecho. Con el calentón de la subida me había vuelto a acercar mucho a Puli, pero ya no quedaba tiempo ni fuerzas para intentar cazarle así que limito a entrar en meta controlando que no me adelantase nadie. ¡¡ 7 segundos !!. Esa fue la distancia que me separó de Isaac finalmente, ¡ ni un suspiro !. Puli se quedó finalmente a 12 segundos, también muy cerquita.

Llegué tocadísimo, sin haberme dejado ni un gramo de fuerza en la carrera, y cuando entró en meta Isaac nos fundimos en un abrazo sabiendo que recordaremos toda la vida esta carrera. Yo llegué tocadísimo (las fotos lo dicen todo) y recuerdo perfectamente como me estuvieron temblando las piernas unos minutos tras haber terminado. También recuerdo a Jose preguntándome nada más llegar "¡¡¿¿ qué ha pasado ??!!" cuando yo todavía estaba sin aliento.

A punto de entrar en meta, tras haberme vaciado por completo

Estoy deseando ya que llegue la siguiente prueba en la que coincidamos para tener nuestro siguiente "duelo"...jejeje. El viernes, antes de salir de viaje le mandé a Isaac un SMS que decía, "mañana no habrá resquicios", pero vaya si los hubo... Seguro que tendremos muchas más carreras tan emocionantes como esta.

Aunque los tiempos ante una carrera así son lo de menos, aquí están los que tomé con mi Garmin:
- Natación: 960m en 15:38 (1:38 min/100m)
- T1: 1:41
- Ciclismo: 24.39km en 43:57 (33.3 km/h)
- T2: 1:03
- Carrera a pie: 5.17km en 20:19 (3:56 min/km)
- Total: 1:22:40

- Natación: 750m en 15:44 (2:06 min/100m)
- T1: 1:33
- Ciclismo: 25km en 44:12 (33.9 km/h)
- T2: 1:37
- Carrera a pie: 5km en 19:37 (3:55 min/km)
- Total: 1:22:43

Acabé en el puesto 96 de la clasificación general absoluta masculina (sin contar a los élite) de un total de 386 que terminaron la carrera. Algunas cosas que mejorar, como la posición de salida en la natación y el saber valorar en bici si los esfuerzos merecen o no la pena, pero temino muy muy contento con este triatlón, por la carrera en si misma y todo lo que la rodea como contaré a continuación.

Para empezar, el numerosísimo grupo de Diablillos que participamos en la prueba. Llegué a contar hasta 21. La mayoría pasamos el fin de semana conviviendo en el polideportivo, compartiendo nervios, momentos buenísimos, risas, fotos, comidas en el colegio al lado del polideportivo, la paella del domingo, ... El ambiente entre nosotros es absolutamente increíble, inmejorable y hace que de gusto ir a estas competiciones. Lo pasamos realmente bien y sólo por esto merece de sobra la pena venir aquí independientemente del triatlón. Además, los tres cracks del equipo que vinieron a correr (Pedro Miguel Reig, Ramón Ejeda y Jordi Pascual) consiguieron el primer puesto por equipos así que durante la ceremonia de entre de trofeos, al más puro estilo hollywoodiense con su alfombra roja, sus focos, ... nos apuntamos a la fiesta subiendo al podium con ellos.

La expedición de Diablillos casi al completo tras terminar la prueba

Y sobre el triatlón, un 10 en todos los sentidos. La organización rozando la perfección, los voluntarios increíbles, muy amables y numerosísimos (se veían sudaderas naranjas por todos lados), la gente en Fuente Alamo animando muchísimo durante la carrera a pie, el trato al triatleta increible, no faltando de nada en ningún momento durante el triatlón y tampoco durante el desayuno, comida o cena del sábado, ... En fin, que recomiendo a todo el mundo este triatlón. Por algo llevan 22 ediciones y está considerado como la referencia a todos los niveles.


Antes de terminar, agradecer a Giselle y Mari Angeles por los estupendos reportajes fotográficos que hicieron durante la prueba y todo el fin de semana en general.

2 comentarios:

Isaac 3 de mayo de 2011, 23:20  

Genial la primera parte!! No te has dejado nada en el tintero!! Ya estoy deseando vivir otro día de resquicios, jejejejeje!!

acorroto 3 de mayo de 2011, 23:42  

muy interesante toda la cronica, es lo que tiene el triatlon, cada carrera es un mundo y esta muy guapo ir con gente del equipo en el mismo grupo, hay que buscar triatlones con una unica salida!!!

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